Militantes del ya conocido '#Estado Islámico' decapitan a un reconocido estudioso de antigüedades de la antigua ciudad siria de Palmyra y, posteriormente, cuelgan su cuerpo mutilado en una columna de la histórica plaza principal de la ciudad. El hombre, de 82 años, se habría negado a revelar la ubicación de los valiosos artefactos que habían trasladado para evitar que cayeran en manos de los militantes.

El brutal asesinato de Khaled al-Asaad se suma a la larga lista de atrocidades perpetuadas por el grupo yihadista, que ha capturado ya a un tercio de la población siria e iraquí y ha declarado un 'califato' en el territorio que controla.

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Lejos de contentarse con cobrarse vidas humanas, los militantes y simpatizantes del conocido 'Estado islámico' están destacando recientemente por el hábito de saquear y vender antigüedades del patrimonio histórico de las ciudades que arrasan con sus armas para financiar sus actividades, o bien destruirlas en nombre de su causa.

La noticia de la muerte este martes del estudioso, que trabajó durante más de 50 años al frente de las valiosas antigüedades de la ciudad de Palmyra fue comunicada al jefe de las antigüedades del Estado Sirio Maamoun Abdulkarim por la familia de Khaled; algo que dista de ser algo repentino, ya que el hombre había estado retenido durante todo un mes por los militares del ISIS antes de ser ejecutado. Chris Doyle, director del Consejo para el entendimiento árabe- británico, añadió que el motivo no era otro que negarse a dar la localización de las reliquias de Palmyra, ocultas por la guerra.

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La negación de Khaled podría haber salvado a las reliquias de la ciudad. Desde que Isis se hiciera con el control de Palmyra en mayo ha causado daños irreparables en el patrimonio de ésta, destruyendo ruinas romanas y despreciando las milenarias reliquias, tan admiradas por los expertos.

“Pensemos en Khaled, que ha prestado durante toda su vida un servicio incalculable al lugar y a la historia de la ciudad, decapitado... y con su cuerpo postrado en una de las antiguas columnas de la antigua plaza de Palmyra”, Abdulkarim se emociona ante los medios, “La continua presencia de estos criminales en la ciudad es una maldición que arrasará con cada columna y cada una de las piezas arqueológicas”.