En recientes declaraciones a la revista alemana Der Spiegel, Michael Steiner, ex asesor de política exterior del que fuera canciller alemán Gerhard Schroeder, asegura que  #Estados Unidos se planteó la posibilidad de usar la bomba atómica en Afganistán tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 en las Torres Gemelas y el Pentágono donde murieron cerca de 3.000 personas. Al parecer, tras los atentados del 11-S George Bush "se planteó todas las posibilidades", entre ellas, el uso de armamento nuclear. Quizá por ello, Steiner rechazó apoyarle públicamente pese a que Schroeder en su calidad de canciller de Alemania declarara a Estados Unidos  garantizar una "solidaridad ilimitada" por parte de su país.

Anuncios
Anuncios

Noticias así, refuerzan las hipótesis de quienes apuntan que el atentado del 11-S fue una operación de bandera falsa. La inmensa mayoría de los actos de #Terrorismo internacional realizados a escala espectacular, son ciertamente terrorismo auspiciado totalmente por el estado. Esto no quiere decir que tal terrorismo sea patrocinado por todo el gobierno, sino que una facción o red del gobierno usa su acceso a las palancas de poder, para promover la acción terrorista en diversas formas”, afirma el historiador y periodista Webster Griffin Tarpley en su obra 11-S Falso terrorismo: Made in USA (Progresive Press, 2004). Tarpley ha investigado de cerca lo que él denomina “terrorismo falsificado” y otros oscuros asuntos vinculados a éste, como el papel fundamental de la familia Bush para encumbrar a Hitler al poder, o la logia fascista P2 detrás de los falsos actos terroristas de las Brigadas Rojas.

Anuncios

Respecto al “villano” del 11-s, Tarpley asegura que “figuras como Osama Bin Laden son tontos útiles o espías que fueron seleccionados por su coloración étnica y usados como base para emprender un Choque de Civilizaciones”. Tarpley mantiene la teoría de que los atentados del 11 de septiembre de 2001 fueron orquestados por la CIA, el MI5, el Mossad y los militares estadounidenses.

Curiosamente, el periodista Thierry Meyssan en su obra La gran impostura. Ningún avión se estrelló en el pentágono (La Esfera de los Libros, 2002), llega a conclusiones similares. Según Meyssan, los grandes beneficiados del 11-S fueron el lobby militar y la CÍA con un aumento del 24% y 42% respectivamente en la financiación de sus gastos. El Grupo Carlyle, una de las corporaciones suministradoras de armas más importantes del planeta, obtuvo beneficios millonarios tras el atentado y el inicio de la guerra en Irak. Quizá, no sea casualidad que George Bush padre, George W. Bush y la familia Bin Laden hayan tenido vinculaciones empresariales directas con este grupo.