El pasado 5 de julio se implementó por primera vez la Boleta Única Electrónica (BUE) en la Capital Federal y si bien fue generalizado el éxito del sistema, cuando se evalúa la implementación en sí empiezan a verse las pobres condiciones laborales del sector público.

 

Estudiantes y graduados de carreras sociales como Ciencias Políticas o Comunicación Social, entre otras, empezaron a capacitar desde el mes de mayo en distintos puntos de la Capital Federal, muchos en la calle. A día de hoy el gonierno de la ciudad no les ha pagado el sueldo y los capacitadores aun no tienen respuestas concretas de cuándo cobrarán. Recientemente en agosto empezaron a pagarse a algunas personas los meses de mayo.

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La convocatoria estuvo a cargo de la Dirección General de Reforma Política (DGRPOL) dirigida por Marcelo Bermolen y también se llamó a los capacitadores el mismo día de las #Elecciones a través de la Defensoría del Pueblo, comandada por Alejandro Amor. Tampoco han sido abonados estos servicios. Una de las respuestas de la DGRPOL fue “todavía no tenemos fecha para los pagos de junio y julio”.

 

La contratación fue realizada a través de un convenio con la Facultad de Económicas de la Universidad de Buenos Aires, el cual es responsable de recibir las facturas y emitir los pagos correspondientes, pero según sus empleados aun no han recibido las certificaciones y los fondos necesarios de parte del Gobierno de la Ciudad.

 

Además, a los capacitadores se los obligó a registrarse como monotributistas, un trámite muy complejo y para el cual no recibieron ningún tipo de capacitación, y en donde fue fundamental la ayuda que se daban los capacitadores entre sí.

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El monotributo no puede darse de baja mientras no se presenten las facturas, por lo que muchos pagaron aportes de meses no trabajados. En respuesta, el Gobierno llamó a presentar rápidamente las facturas para poder darlo de baja, aunque no se vislumbra una fecha de pago cercana.

 

Todo esto se suma a la desorganización de la implementación de la capacitación, sobre todo a quienes trabajaron en la calle en los días más fríos del año, quienes no recibieron viáticos, agua, calefacción y en muchos casos recibían las máquinas descargadas, sin andar o sin los DVD con el software correcto. También escaseaban las boletas, por lo que no podían ser impresas. Además, los puestos eran armados a cualquier hora, muchos se armaban a las 10 am cuando debían armarse una hora antes.

 

Dos semanas después, el 19 de julio, se produjo el balotaje entre las dos fuerzas más votadas, para lo cual se siguieron las capacitaciones pero de una manera aun más desordenada. No solo empezó tarde por las demoras en la confección de los nuevos DVD, sino que se relocalizaron muchos capacitadores, lo cual hacía que cambien de coordinador.

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En base a esto muchos no sabían que tenían que volver a capacitar o se enteraban el día anterior a última hora.

 

Las condiciones empeoraron esa semana. A los gazebos les faltaban las paredes para proteger del frío mientras que desaparecieron las sillas, por lo que los capacitadores debían estar todo el día parados. Ni los coordinadores ni quienes proveían los materiales les dieron una respuesta.

 

Muchas personas trabajaron para el éxito de este programa y no reciben más que falta de información acerca de la situación particular de cada uno que hace que sean reiterados los pedidos para manifestarse frente a la sede de gobierno de Uspallata.