Según el Departamento de Policía de San Francisco, fueron necesarios 14 agentes de policía para derribar y detener a un hombre indigente, negro y con una pierna amputada, ya que presuntamente iba "armado con muletas y era aparentemente peligroso". Este nuevo caso de #Racismo y brutalidad policial, pone en evidencia una vez más a la policía de los Estados Unidos.

El suceso fue capturado en vídeo por el periodista Chaedria LaBouvier, quien lo distribuyó por #Internet a través de un blog de la plataforma online Medium, para así poder sacar el caso a la luz y evitar la censura que habitualmente viene ejerciendo el Gobierno de los #Estados Unidos sobre este tipo de grabaciones.

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El vídeo muestra a varios policías blancos inmovilizando y esposando a un hombre negro indigente a quien le falta una pierna, en medio de una calle comercial del centro de la ciudad a plena luz del día. Según los testigos, la llamada a la policía se produjo para denunciar a un hombre negro "sospechoso" que estaba agitando unos "palos".

El vídeo del muestra el nivel de humillación y brutalidad a la que fue sometido el indigente tras haber sido derribado violentamente, haciéndo que éste impactara contra el suelo. También se puede ver como el discapacitado intenta moverse preguntando cual era el motivo de su detención, mientras los agentes presionan su cabeza con fuerza contra el suelo para esposarlo.

Según relataba LaBouvier "incluso después de haberlo esposado, lo retorcieron y aplastaron contra el hormigón que se encontraba manchado de orina completamente".

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Durante la grabación se escucha al hombre diciendo "Ésto son mis muletas y las uso para caminar" tratando de explicar a los agentes que no eran armas, declaración que fue ignorada incluso a pesar de que se podía ver claramente que el hombre tenía una pierna ortopédica. En el vídeo se puede ver como uno de los agentes se pone de rodillas sobre la prótesis para intentar que no sea captada por las cámaras.

Los testigos indignados no cesaron de protestar durante todo el vídeo ante tan claro caso de brutalidad policial. Protestas realizadas en vano ya que los policías continuaron abusando del hombre discapacitado e inmovilizado en el suelo.

Entre los gritos de los testigos, el hombre empieza a quejarse del dolor que le producía el método de inmovilización utilizado por los agentes, afirmando que tenía una úlcera infecciosa en una de sus piernas.

En un momento de la grabación uno de los agentes recurre a su arma, ante lo cual, el hombre atemorizado grita "¡van a dispararme!", a lo que un testigo le responde "No le disparen porque lo estamos grabando con estas cámaras".

Este vídeo se suma a los innumerables casos de brutalidad policial denunciados durante este año, dejando a los cuerpos de seguridad de los Estados Unidos en una posición de descrédito y desconfianza absoluta por parte de la opinión pública.