Gledyson Carvalho era locutor en la radio local de Camocim, en Brasil, en el Estado de Ceará. El pasado jueves, dos desconocidos que accedieron a la emisora diciendo que eran anunciantes, dispararon contra él mientras realizaba su programa de radio. El locutor seguía aún con vida pese a los tres disparos recibidos y fue traslado de urgencias. Mas falleció en el trayecto al hospital.

Carvalho había sido intimidado varias veces con anterioridad por sus denuncias habituales de casos de #Corrupción. Sus propios compañeros de la emisora le habían dicho en más de una ocasión que no actuara de aquella manera, sobre todo cuando en directo no se cortaba en decir que le habían amenazado pero que no tenía ningún miedo de los que se ocultaban desde la sombra para instigarle a través de coacciones.

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Sin embargo, en un país como #Brasil, el tercer país más peligroso para ejercer el periodismo de América Latina, la honestidad se paga cara y a Gledyson le costó su vida.

Según fuentes policiales, el pasado viernes ya se detuvieron dos sospechosos acusados de planear el crimen de Carvalho pero aún no se ha detenido a los que perpetraron el crimen.

El comisario al frente de la investigación dice que ya están tras la pista de ellos ya que los dos asesinos huyeron hacia una región boscosa sin armas, sin transporte y descalzos (palabras textuales del mandatario).

El Gobierno de Camocim ha llorado la pérdida prematura de su Amigão (como era conocido por la zona) por ser “una de las voces más importantes de la región de una forma trágica y banal”. 

Según un informe de Reporteros Sin Fronteras, entre enero de 2000 y diciembre del pasado año, treinta y ocho periodistas han muerto en Brasil por ejercer su profesión.

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Tratando de de investigar el crimen organizado, los casos de corrupción y las violaciones de los derechos humanos, un trabajo en pos de la información y el esclarecimiento de los hechos, le costó la vida.

Durante este 2015 otros nombres acompañan al del compañero Carvalho: Gerardo Ceferino Servian Coronel también fue asesinado a tiros en marzo; Djalma Santos da Conceição de 54 años, llevaba chaleco antibalas en su día a día por culpa de las amenazas recibidas. Fue asesinado en mayo tras ser torturado; y Evany José Metzker de 67 años también fue encontrado decapitado tras ocho días desaparecido por sus denuncias publicadas en su blog también en mayo de este año.

Queda claro que aquellos que luchan por el esclarecimiento de la verdad, por la lucha en defensa de sus semejantes y contra los corruptos, en Brasil, en México o en Colombia (el pódium de peligrosidad Latino Americana para ejercer periodismo), suelen encontrar en vez de premios y recompensas por su encomiable labor de héroes, una muerte precoz. #Internet