En un país donde los senadores y diputados se gastaron, hasta hace bien poco, miles de euros en viajes sin dar cuenta de sus destinos, en un Estado donde sucede un caso como el de Monago que, según se viene apuntando desde hace meses, dilapidó casi 35000 euros en sus famosas idas y venidas a Canarias por asuntos que presuntamente no están relacionados con la representación de Extremadura ni con el desempeño de su cargo; resulta sorprendente que, en otras partes del mundo, puedan suceder noticias como esta.

 

La presidenta del Parlamento de Australia, Bronwyn Bishop, ha dejado su cargo, y lo ha hecho porque ha dimitido debido a sus presumibles elevados gastos (procedentes de fondos públicos) en transporte: unos 5200 dólares australianos, que vienen a ser 3456 euros.

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El dispendio, reconocido por la propia Bishop, tendría lugar en el pasado mes de noviembre. En esa fecha se habría desplazado 80 kilómetros en helicóptero con el objetivo de asistir a un acto de recaudación de fondos para el Partido Liberal.

 

La oposición llevaba tres semanas solicitando la dimisión de la presidenta del Parlamento, que finalmente ha claudicado ante la presión generada. A sus 72 años, y tras 28 de carrera política, Bronwyn Bishop abandona el cargo al que había accedido en el año 2013, cuando la coalición conservadora accedió al poder tras las elecciones generales.

 

Contraste con España

 

La situación de Australia contrasta con la que vivimos en España, donde hasta hace bien poco los representantes en ambas cámaras disponían de la conocida popularmente como “barra libre” para vuelos Business, o donde cargos públicos con casa Madrid cobran dietas por alojamiento, o donde al parecer los senadores disponen de tres tarjetas Visa para desplazamientos.

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Y todo esto se ve como algo natural.

 

Antes aludíamos al caso de José Antonio Monago, ex senador del PP en Extremadura y ya antiguo presidente de esa comunidad. Precisamente estaba aún en el ejercicio de la presidencia cuando su escándalo ha estallado. Pero en esa ocasión, como es habitual en España, no hubo dimisión. Sólo justificaciones, y únicamente las urnas impidieron la continuidad en el cargo por parte del barón popular. Una vez más, parece que Spain is different #Gobierno #Corrupción #PP