La empresa británica Oxitec, especializada en el control de plagas, tiene previsto en colaboración con el Instituto de Investigación y Tecnología de la Generalitat, un ensayo contra la “mosca del olivo” en #Cataluña.

Oxitec ha desarrollado una mosca genéticamente modificada que actúa sobre las larvas de la Bactrocera Oleae, o “mosca de la fruta del olivo”, causándoles la muerte e impidiendo, de este modo, su reproducción. El experimento del Instituto de Investigación y la empresa Oxitec, consiste en soltar esta mosca genéticamente modificada en un entorno controlado: una parcela de 1.000 metros cuadrados, cerrados por una malla.

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El objetivo es la intervención sobre la plaga de Bactrocera oleae, cuya proliferación pone en grave riesgo la producción de aceite de oliva de origen ecológico, causando pérdidas millonarias a los productores y a la industria olivarera, siendo España es el primer productor mundial de aceite de oliva ecológico.

Grupos ecologistas como Greenpeace y Ecologistas en Acción han alertado sobre este ensayo científico, al considerar que las medidas de control son insuficientes. Según las organizaciones ecologistas, no es descartable que los insectos modificados genéticamente pudieran atravesar la malla protectora, haciéndose incontrolable y causando graves alteraciones en la biodiversidad de las zonas afectadas.

Oxitec tiene previsto liberar alrededor de 2 millones de ejemplares de la mosca modificada, en un breve periodo de tiempo.

Desde que se ha dado a conocer la posibilidad de este ensayo científico en un área de Tarragona sin espeficar, la oposición a este estudio a cielo abierto no ha dejado de crecer, siendo numerosas las organizaciones españolas, francesas y portuguesas que se unen en contra de la mosca de Oxitec, mostrando su desacuerdo contra este tipo de experimentos genéticos, que según sus detractores, pone en grave riesgo el equilibrio ecológico.

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El mayor problema, según sus oponentes, es que las moscas no conocen fronteras y que podrían invadir la #Unión Europea alterando ecosistemas de gran fragilidad. Por otro lado, la posibilidad de ingerir aceitunas con larvas fallecidas como relleno, según apuntan varios científicos, sería inadmisible para las agencias de control alimentario europeas, que ya estudian esta posibilidad y causarían un gravísimo perjuicio en la industria del sector agroalimentario español. #Calidad de vida