Un hombre que vive en la ciudad ligur de Génova acaba de recibir su primera carta de identidad después de 62 años, y tras haber vivido toda su vida invisible para el Estado italiano.

El único rastro oficial de su existencia era su certificado de nacimiento, que había sido encerrado en un cajón de un hospital desde 1953.

Puede parecer imposible que alguien pudiera vivir su vida invisible para el estado en a día de hoy pero esto demuestra que no es así. 

Según el diario La Repubblica después de nacer el niño, conocido como Pedro, se puso bajo el cuidado de un colegio de monjas en la región Emilia, una ciudad de Emilia-Romagna, porque su madre decidió que no podía hacerse cargo de él.

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Nunca había conocido a su padre.

En la escuela nunca le pidieron papeles para su registro, y así Pedro creció invisible para el estado. Luego dejó la escuela y se trasladó a Génova en busca de trabajo. Allí había estado trabajando sin contrato, y el pago de alquiler siempre fue en efectivo desde 1970. Nunca había estado en problemas con la ley ni había salido del país. Tampoco había vuelto a estar en ningún hospital ni abrió ninguna cuenta bancaria, evitando así la necesidad de hacerse la documentación.

Hata que a sus 62 años, Pedro se ha visto con la necesidad de asistir al médico para hacerse un chequeo y ha tenido que hacerse "visible" al mundo y documentar su identidad. Pero lo único que pudo aportar fue su nombre y edad. No tenía nada más. No sabe ni siquiera si tiene hermanos. Por eso no le podían hacer el documento, pero lo lograron. 

"Al principio no pensábamos que era verdad", dijo un empleado de la oficina de registro Vilma Viarengo.

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"Fue muy difícil reconstruir su vida porque teníamos muy poca información para seguir adelante."

La obtención del certificado de nacimiento no fue fácil para los trabajadores de la oficina de registro. A pesar de que Pedro sabía que había nacido en Reggio Emilia, necesitaron muchas horas de búsqueda para encontrar el único documento oficial que demostraba que existía.

Una vez en posesión del certificado de nacimiento, el Registro Civil envió a la policía para hablar con los vecinos de Pedro y verificar si la extraña historia era verdadera. Confirmaron que sí, que era Pietro y habían estado viviendo allí durante años. Y así pudo emitirse una tarjeta de identidad después de 62 años para su primer chequeo médico.

Viarengo dijo que estaba emocionado de tener su documentación: "Cuando se la dimos, sus ojos se iluminaron como si hubiera vuelto a nacer." #Vejez