"Me fui de mi país porque había demasiados problemas. La única solución era irme", relató Fresghy a Médicos Sin Fronteras.

"Pasamos de Sudán a Libia en pequeños contenedores, abiertos por detrás. La gente estaba metida en contenedores, entre treinta y cuarenta personas en cada uno. Muchos se cayeron, pero nadie les ayudó. Les dejaron morir en el desierto", dijo.

Una vez que su familia consiguió el dinero, entró en un barco con otras 550 personas: "Era muy inseguro. Había muchísima gente. Yo estuve arriba, pero en la parte de abajo hacía mucho calor y la gente no podía ni respirar", describió.

"Tengo muchos amigos y familiares que vinieron a Europa antes que yo.

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Sabían lo difícil que es el viaje, me lo habían contado a través de Facebook y mensajería. Pero no tenía otra opción".

"En lo único que piensas es en cómo ayudar a tu familia y cómo llegar a un lugar seguro en el que poder vivir de tu trabajo. Mi sueño es ayudar a mi familia para que no sigan siendo pobres", concluyó. #Inmigración