Este pasado viernes la justicia chilena ha decidido procesar a un grupo de siete exmilitares que habían sido acusados de rociar gasolina a dos personas e intentar prenderles fuego en el año 1986, provocando la muerte de un periodista y ocasionando gravísimas heridas a una joven estudiante, estos hechos ocurrieron durante la ya derrocada dictadura militar del General Augusto Pinochet. Casi tres décadas después se empieza a hacer justicia finalmente.

Durante tres días han sido interrogados 6 de los 7 exmilitares que ahora están en disposición judicial en calidad de presuntos autores de "homicidio calificado" de la muerte del fotógrafo asesinado, llamado Rodrigo Rojas y también por el "homicidio frustrado" contra Carmen Quintana, la que por aquel entonces era una joven estudiante y que hoy vive con serias secuelas de aquel cruel y despiadado incidente.

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Uno de estos será juzgado como presunto cómplice ya que él conducía el camión en el que los militares eran trasladados y en el que se presume que fueron trasladadas las víctimas luego de ser quemadas.

Este caso, al cual se le conoce como "Caso Quemados" ha vuelto a salir a la palestra gracias a uno de los soldados que ha roto un antiguo pacto de silencio que duró casi 30 años entre militares y que según el declara estuvo totalmente presente en el lugar de los hechos, provocando un cambio en su testimonio y así volviendo a sacar a flote todo este tema provocando novedades en el caso judicial.

Todo esto pasó en julio de 1986, cuando fuerzas rebeldes tenían la estrategia de desestabilizar la situación para así crear un ambiente de caos y optimizar una caída del régimen a toda cosa, con toda la violencia y sangre que fuera necesaria, pero estas dos herramientas también las contemplaba el ejército, el cual era la principal arma de represión de la dictadura de aquel entonces.

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En este marco de máxima hostilidad, una patrulla militar encontró a las dos víctimas mientras patrullaban por un barrio a las afueras de Santiago, acto seguido decidieron prenderles fuego con gasolina, desafortunadamente Rodrigo murió un tiempo después en un hospital y el ejército declaró que las quemaduras fueron fruto del porte de explosivos.

Ha sido la declaración de este exmilitar la que ha reavivado el fuego y a avivado a los ansiosos de justicia, ya que la sobreviviente perdió todas las esperanzas de esta y se exilió en Canadá, ella declara desde ese país que siente un alivio porque por fin se hará justicia. #Crisis