Copada la actualidad de países en grave situación económica con Grecia, nadie se ha enterado de que un país hermano de España y excolonia suya, Puerto Rico, desde 1952 con un peculiar estatus llamado Estado Libre Asociado con EE.UU., que le permite tener Gobernador propio que gobierna como un Presidente, partidos políticos propios y la lengua española como oficial para todo, sufre una #Crisis económica muy grave, la cual la ha confesado el actual Gobernador.

Los puertorriqueños están divididos en tres maneras de ver su futuro: los que quieren algún día independizarse, como el resto de países latinoamericanos que hablan su misma lengua; los que quieren que el país sea el Estado número 51 de #Estados Unidos, y los que defienden su actual estatus.

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Su moneda oficial es el dólar estadounidense, y tanto esto como las relaciones exteriores, defensa y comercio entre Estados, las dirige el Gobierno federal de Washington.

Hay varios partidos políticos en el país: Partido Popular Democrático (PPD), Partido Nuevo Progresista (PNP), Puertorriqueños por Puerto Rico (PPR) y el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), entre otros.

Pero sale en la Prensa algo insólito: en la ciudad de Ponce, al sur del país, un grupo celebra su primera asamblea. Lo que piden es que Puerto Rico vuelva a ser parte de España, no como colonia, sino como Comunidad Autónoma, igual que Ceuta o Melilla, vamos. Su nombre es Comunidad Autonomista de Puerto Rico, y se sienten marginados por que los puertorriqueños no tienen derecho a voto en las elecciones presidenciales de EE.UU.

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(sólo si están censados en algún lugar del país o el Distrito de Columbia) ni tampoco tienen representante en el Congreso ni en el Senado (tienen un Comisionado Residente, con derecho a voz pero no a voto, y si lo tiene es poco relevante), al contrario que pasa con los territorios de ultramar de Francia, por ejemplo.

Este grupo político defenderá su propuesta, con varios ponentes de ideas diferentes, para mostrar su pluralidad y que representan a todos los sectores de la sociedad de esta isla caribeña de 9.000 km2, situada al Este de la República Dominicana, con cerca de 4 millones de habitantes.

En EE.UU., los más reacios a prestar ayudas a Puerto Rico e incluso ver bien que algún día sea el Estado 51 de la Unión, son los republicanos. Por un lado no ven bien un pequeño territorio de mayoría católica, etnia y costumbres diferentes a las anglosajonas y además con un idioma oficial distinto al inglés, cuyos habitantes defienden que se siga hablando en vez del idioma de la metrópoli.

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Además, para modernizarlo, tendría que aportar EE.UU. mucho dinero público.

Volviendo a la crisis económica puertorriqueña, los congresistas republicanos se negaron el miércoles a que Puerto Rico pueda tener acceso a las protecciones por bancarrota para municipios. Los demócratas, por otro lado, creen que Puerto Rico saldrá de su crisis si se declara en bancarrota. El senador de Nueva York Chuck Schumer quiere cambiar la legislación que ayude a paliar sus deudas con la bancarrota declarada, pero tiene mucha oposición en contra de ello, no sólo de los republicanos.