Es justo decir que el personal de la tienda francesa Boulanger no son reconocidos por su servicio al cliente, pero han pasado los límites valorando a los compradores con expresiones de la talla de "gran puta", "sin cerebro" o "enervante", para referirse a ellos.

La Comisión Nacional de Informática y Libertades (CNIL) en Francia, fue alertada por una queja. A partir de ella investigaron a la cadena de electrodomésticos Boulanger, con presencia en todo el país. Encontraron que el personal de algunas tiendas se dirigía a sus clientes con insultos. Los documentos que se guardaban de los clientes con los datos personales de estos contenían insultos incluso racistas para referirse a ellos. Los trabajadores de la tienda pueden haber sido educados para estar delante de sus clientes cara a cara, pero una vez que se dan la vuelta no tienen ningún respeto frente a ellos.  

Una investigación realizada por CNIL en una tienda de Boulanger en el sureste de Francia reveló que cuando el personal almacena información de los clientes en los ordenadores para su uso futuro, no siempre eran los más amables del mundo y de hecho a menudo hacían comentarios racistas. De hecho CNIL comentó que los archivos de los clientes contenían comentarios "excesivos" sobre los clientes y llegó a publicar algunos ejemplos. 

Los 5.828 comentarios insultantes encontrados por la CNIL se leen como un diccionario de insultos franceses. Estos son algunos ejemplos encontrados:

"Connasse" (perra), "client chiant" (cliente aburrido), "trés con" (muy estúpido), "n'a pas cerveau" (descerebrado), "grosse connasse qui se croit tout permis" (enorme perra que piensa que todo vale), "casse couille" (persona que es enervante), y "folle" (loca)

Otros tenían un aire más racista o burlas personales sobre la salud de las personas:

"Juive (judio), fort accent africain (fuerte acento africano), problème cardiac (problema del corazón) y alcoolique (alcohólico)... fueron solo algunos de los más sonados publicados por el organismo de control.

Aún así, no se ha castigado a la empresa. Se le ha dado un plazo de 3 meses para eliminar los comentarios abusivos y les han avisado que entonces tomarían medidas legales.  #Racismo #Empresas

Por su parte, Boulanger dijo que estaba sorprendido por estas frases y comentarios de su personal y que llevarán a cabo una investigación interna. Boulanger pertenece a la familia Mulliez, uno de los grandes minoristas de Francia, incluyendo la cadena de hipermercados Auchan (Alcampo), tiendas de bricolaje Leroy Merlin y de artículos deportivos Decathlon.