La burbuja o el burbujón que se había estado formando en China está a punto de estallar, analistas financieros e inversores están intentando con esfuerzo ímprobo y gran denuedo en calibrar la situación a la baja mediante sofisticados sistemas de barrera defensivos que impidan que, cómo ya ha sucedido, las bolsas chinas arrastren a su vez a todas las bolsas asiáticas, perdiéndose más de 6 puntos porcentuales en sus meteórica caída hacia el abismo insondable.

Esta situación se veía venir y ya ha formado un gran terremoto financiero en China, esta tormenta perfecta en Asia va a derivar en una gran recesión mundial, las bolsas empezarán a caer por tres semanas consecutivas, las asiáticas arrastrando a todas las demás, lo cual incidirá en el negocio de la importación y la exportación y esta situación podría acabar concluyendo en más paro, recesión y bajadas de salarios en todo el mundo, en suma: una mayor pobreza y precariedad.

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Sin embargo el mayor problema se encuentra localizado a nivel geoestratégico, esta situación similar a la del crack del 29 puede hacer que China entre en una guerra contra los #Estados Unidos por sus islas en disputa con Japón.

Sin embargo el presidente ruso V. Putin, que encontrándose en la ciudad rusa de Ufa pretende dar un impulso definitivo a la banca BRICS y crear un sistema paralelo y enfrentado al FMI, cree poder controlar la situación mediante la creación del nuevo Banco Asiático, esto puede ser un absurdo para muchos analistas avezados y conocedores del medio, principalmente porque no se puede competir con el FMI que pretende tener un trabajo globalizador sobre todo el planeta Tierra y no disgregador.

La ruptura del mundo en dos grandes bloques económicos, uno viejo y exigente y otro nuevo y de consecuencias desconocidas, no hará que la burbuja china no termine implosionando llevando los pagos de los productos derivados cómo pensiones y prebendas y manutenciones de sus recién construidas ciudades fantasma hacia el impago por alguna razón que no se puede mantener en la más pura de las lógicas.

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Sin duda es una cuestión de tiempo que el conflicto griego en Europa, una suerte de guerracivilismo en Estados Unidos, Japón que no levanta la cabeza y los emergentes que han dejado de crecer -sumado quizás al deseo de derrocar al presidente Al Assad en Siria, aliado de Rusia- lleven a una caída generalizada de las bolsas empezándose así una nueva #Crisis de dimensiones desconocidas.

Si se suma a todo ello la guerra de Ucrania, más que una crisis serìa el fin de la economía mundial, al menos tal y cómo la conocemos. El mundo necesitaría entonces una nueva moneda, quizás mundial y un reseteo en base al patrón oro.