Después 17 horas de duras negociaciones, un #Referéndum, un corralito y un documento con férreas medidas para Grecia, los líderes de la Eurozona y el país heleno han alcanzado un acuerdo para empezar a negociar el tercer rescate y evitar el Grexit.

Una de las cuestiones que más han repetido los líderes europeos, y en especial la canciller alemana Angela Merkel, es que se había perdido la confianza. Esto quizás explique el plazo de 48 horas que se ha dado a Grecia para que legisle sobre el aumento del IVA, la reforma de pensiones, la independencia de la agencia estadística, la reforma judicial, la creación de un consejo fiscal independiente y la trasposición a la directiva de resolución de bancos.

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Además, los socios exigen al primer ministro griego, Alexis Tsipras la creación de un fondo con activos públicos, por valor de 50.000 millones de euros, para ser privatizados y que sirvan como garantía para pagar la deuda. Este instrumento quedaría en manos de las autoridades griegas pero estaría bajo la supervisión y el amparo de la UE. La pregunta ahora es: ¿Podrán los griegos asumir estas exigencias?

Tsipras contra las cuerdas

El primer ministro griego ha tenido que ceder ante algunas medidas que antes rechazaba. El principal obstáculo que impedía el acuerdo era el fondo de privatizaciones, similar al que en los 90 gestionó la fusión de las dos Alemanias. Sin embargo, el presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, ha asegurado que no se trata del mismo proyecto: "La idea del fondo no es exactamente la que utilizamos para la fusión de Alemania, es una idea que se aplicó ya para el primer programa".

Ahora, clarificado o no el tema sobre el origen y la intención del fondo, en la práctica, la cuestión radica en la cantidad de dinero que se debe obtener por la venta de los bienes de Grecia, es decir, cuántos de éstos bienes deben quedar bajo tutela.

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50.000 millones de euros es la cantidad que el ministro de finanzas alemán, Wolfang Schäuble puso en el proyecto filtrado al diario Frankfurter Allgemeine Zeitung. Los griegos mantienen que se trata de una afrenta y que no tienen bienes para lograrlo. La discusión está en si los bancos de Grecia han de entrar, o no, a formar parte de este paquete. #Unión Europea #Crisis en Grecia