Agricultores franceses bloquearon este lunes hasta 300 camiones españoles que venían desde Alemania y que importaban #Alimentos. Los agricultores establecieron puestos de control en seis carreteras entre Alemania y Francia, a última hora del domingo por la noche y dijeron que continuarán su acción hasta más tarde el lunes.


"Ya hemos frenados entre 200 y 300 camiones que transportan productos que distorsionan la competencia para nosotros", dijo Franck Sander, director local del sindicato de la agricultura FNSEA. "Por ejemplo, hicimos que un camión que transportaba Babybel (queso) volviera hacia atrás. Los consumidores piensan que este es el francés, pero el queso viene de Eslovaquia," dijo.


Sander dijo que había alrededor de 1.000 agricultores que participan en la protesta y aparte del camión de quesos también habían regresado varios camiones cargados de frutas y verduras en su camino desde Alemania.


Representantes de los agricultores mantienen conversaciones con funcionarios desde las 2:00 pm, tras lo cual se decidirá si extienden su bloqueo. Otros agricultores han llevado a cabo acciones similares haciendo que productos españoles no puedan entrar a Francia.


Alrededor de 100 agricultores saquearon decenas de camiones de España en una carretera en la región suroeste de Haute-Garonne, amenazando con descargar cualquier carne o fruta con destino al mercado francés. Utilizaron unos 10 tractores para bloquear la autopista no lejos de la frontera española, provocando atascos de tráfico que se extendían hasta cuatro kilómetros, según Guillaume Darrouy, secretario general de Jóvenes Agricultores de Haute-Garonne, a la AFP.


La acción se produce después de una semana desde que ha los agricultores franceses bloquearan las ciudades, carreteras y sitios turísticos de Francia en protesta por la caída de precios de los alimentos, que se atribuyen a la competencia extranjera, así como supermercados y distribuidores.


Los agricultores han arrojado estiércol en las ciudades, han bloqueado las vías de acceso y autopistas y han obstaculizado a los turistas para que no lleguen a Mont Saint-Michel, en el norte de Francia, uno de los sitios más visitados del país.


Por miedo al poderoso lobby agrícola de Francia, el gobierno ha presentado un paquete de emergencia por valor de 600 millones de euros para reducir los impuestos y dar garantías de préstamos, pero la ayuda ha servido de poco para detener los disturbios.
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