La península de Crimea posee una superficie de 27.000 km², desde que comenzara la primera protesta, el 18 de mayo del 2013, han muerto más de 6.000 personas. Tras el referéndum popular celebrado en marzo del 2014 y en el que más del 90% de los ciudadanos consultados admitió su deseo de pertenecer a Rusia, pasó a conformarse como un distrito federal, dentro de la Federación de Rusia.

Según el Servicio Estatal de Estadística de Ucrania, en la República Autónoma de Crimea viven actualmente 1.967.119 personas, el último censo oficial se realizó en el año 2001. Con el correr de los meses, la euforia independentista ha ido dejando espacio a una realidad incierta. Los primeros cambios de la incipiente República fueron especialmente visuales: bandera e insignias nacionales, modificación del huso horario como el de Rusia y nuevos uniformes policiales. Pero la #Crisis económica ha comenzado a percibirse en los productos alimenticios básicos, la educación y la vida social.

Informan medios locales que el valor de la medicina se ha duplicado, en algunos casos supera un 150 % su precio con respecto al año anterior. Los productos alimenticios también sufren una inflación que supera, en la mayoría de los casos, el 60 %. La harina y sus derivados cuestan un 75% más y los huevos un 65%.

La anexión de Crimea y el cambio de moneda han provocado que muchos bancos internacionales  emigren de la región. El único sistema de pago confiable es el dinero en efectivo.

La presencia de efectivos policiales y militares atemoriza a los habitantes que antes cruzaban sin dificultad a lo que ahora es territorio extranjero: #Ucrania. El transporte público ha bajado su rendimiento y la realización de trámites administrativos, como la obtención del pasaporte, también.

En el mes de diciembre, Ucrania suspendió el suministro de energía a la península, lo que provoca constantes cortes de luz, especialmente por la mañana y la tarde.

El 58% de la población de Crimea es de origen ruso, mientras que un 24.3 % es ucranio y 12,1% tártaro. Los demás grupos étnicos se distribuyen, en menor porcentaje, entre bielorrusos; armenios y judíos.

Desde el referéndum se ha desatado una ola de patriotismo llevado al extremo por algunos grupos que reprimen e intimidan a las minorías. Ha habido casos de secuestros y persecuciones raciales durante los últimos meses.

Un nuevo sistema educativo

Desde que Crimea pasara a formar parte de Rusia, las instituciones educativas se vieron obligadas a modificar algunas asignaturas y el idioma en el que éstas se impartían. Lengua, literatura e historia ucraniana han pasado a ser rusas. De los 215.000 niños y jóvenes escolarizados que tiene Crimea, solo 1.990 reciben educación en ucranio.

En la Universidad, el problema se agudiza, no solo por la impartición de clases en ruso y el cambio radical entre la historia de un país y otro, lo que más preocupa a los estudiantes es la futura validez del título. Profesores y alumnos no reciben garantías del alcance que tendrán sus estudios si deciden trasladarse a otro sitio que no sea Rusia. Desde marzo del 2014, las universidades de Crimea han dejado de recibir subsidios y ayudas de organismos pertenecientes a la Comunidad Europea.

#Unión Europea