Bajo el lema 'No al #Trabajo infantil, Sí a una #Educación de calidad', el Programa Internacional para la Eliminación del Trabajo Infantil (IPEC) de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la Organización Mundial del Movimiento Scout (OMMS) se han centrado en la educación gratuita, obligatoria y de calidad como el instrumento más importante para luchar contra el trabajo infantil en el Día Mundial contra el Trabajo Infantil celebrado hoy.

De acuerdo con el Informe mundial sobre el trabajo 2015 elaborado por la OIT, los menores cuya educación se ve obstaculizada o negada por el trabajo infantil son más vulnerables al desempleo, a realizar trabajos mal pagados o en condiciones peligrosas y más propensos a carecer de las competencias y habilidades necesarias para el trabajo decente cuando entran en la adolescencia.

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Sus malas perspectivas de empleo se extienden a la edad adulta "por lo que es más probable que su experiencia laboral como adultos se caracterice por los bajos ingresos, la inseguridad y los períodos de desempleo".

Así, el IPEC y la OMMS hacen un llamamiento que incluye las siguientes cuestiones: la puesta en marcha de acciones para ayudar a los menores que se encuentran en situación de trabajo infantil; mayor inversión en el ámbito de la enseñanza y garantías en el el acceso de los infantes a una educación de calidad; o la realización mayores esfuerzos para mejorar el impacto de las políticas nacionales que tratan de erradicar el trabajo infantil.

A pesar de que entre 2000 y 2012, el trabajo infantil se ha reducido en un tercio, actualmente, todavía 168 millones de menores se ven obligados a trabajar en el mundo, de acuerdo con la OIT.

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La mitad de estos infantes, 85 millones, efectúan trabajos peligrosos. Desde 2000, el trabajo infantil en las niñas ha disminuido un 40% mientras que en el caso de los #Niños dicha disminución ha sido del 25%.

La región de Asia y el Pacífico registra el número de niños y niñas en situación de trabajo infantil más elevado con casi 78 millones, es decir, el 9,3% de la población infantil. Sin embargo, África sub-sahariana cuenta con la mayor tasa de incidencia, situada en más del 21%, lo que supone 59 millones de infantes obligados a trabajar. La agricultura es el sector que registra mayor número de menores en situación de trabajo infantil, con 98 millones (el 59%).

El papel de los/as consumidores/as

Aprovechando esta ocasión, la Coordinadora Estatal de Comercio Justo (CECJ) ha denunciado que en muchos de los productos que se compran en los países del Norte han trabajado menores, en ocasiones, en situaciones forzosas o de explotación. También ha resaltado la importancia de conocer las condiciones en las que se ha producido todo aquello que compramos, para evitar las violaciones de los derechos de la infancia.

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En este sentido, por ejemplo, la CECJ ha resaltado que 284.000 menores trabajan en la cosecha del cacao en África, de los cuales 12.000 lo hacen de manera forzosa. De igual modo, en India, en 2010, 400.000 niños y niñas trabajaron en la recogida del algodón.

Asimismo, la CECJ ha recordado que uno de los estándares del comercio justo es precisamente la ausencia de explotación infantil en la producción de cualquier artículo. Todas las organizaciones pertenecientes a la CECJ han aceptado la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos de la Infancia y, además, se aseguran de que las tareas que realizan los menores no afectan a su salud, a su bienestar o interfieren en su educación.