Las Naciones Unidas (ONU) han hecho un llamamiento a la comunidad internacional para intentar obtener nada más y nada menos que 275 millones de dólares, que es lo que se necesita para poder afrontar la crisis humanitaria en la zona del Yemen. Esto se debe a los constantes enfrentamientos entre los rebeldes de Houthi y el gobierno de Saná.

La ONU hace este llamamiento internacional con el fin de obtener dinero para poder ayudar a toda la población civil que se ve envuelta en esta crisis por culpa de los enfrentamientos y que a día de hoy no tienen ni lo mínimo para poder vivir.

Según los datos publicados por el ACNUR, la agencia de la ONU que se ocupa de la prestación de asistencia a los refugiados ha registrado ya más de 150.000 personas que han huido de sus hogares a raíz de la violencia y 12 millones están en riesgo de quedarse sin alimentos, mientras que en 18 provincias de las 20 que hay, los aviones de la coalición internacional, encabezada por los saudíes, siguen bombardeando objetivos estratégicos en manos de la Houthi.

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No se prevé que haya un fin de los conflictos en breve y sin embargo sí que se estima que habrá muchos más exiliados y gente que se quedará sin hogar ni alimentos a medida que vayan pasando los días.

Según la ONU, incluso antes del inicio de las hostilidades gran parte de la población yemení, alrededor del 60%, ya vivían en condiciones en las que necesitaban recibir ayuda humanitaria y ahora con la guerra aún se han visto afectadas muchas más familias de las que había antes. La guerra del Yemene, que hasta el momento sigue causando daños y muerte a diario, ha dejado ya más de 700 muertos y más de 2.700 heridos.

El Director del Departamento de Salud, al-Khader Lassouar, informó que el 75% de las víctimas son civiles, una señal de que son enfrentamientos que no tienen ningún tipo de miramiento ante la población civil para lograr sus objetivos.

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De hecho, el 31 de marzo el campo de refugiados de Mazraq fue bombardeado con misiles que les tiraban desde los aviones, en el noroeste de Yemen, donde murieron alrededor de cuarenta personas, entre ellas muchos niños.