En respuesta al escándalo que salpicó a las fuerzas de seguridad estadounidenses en abril de 2012, la Oficina del Inspector General del Departamento de Justicia ordenó una investigación a fondo y la elaboración de un posterior informe comparativo sobre el comportamiento de cuerpos como la CIA o el FBI en el extranjero.

El cuerpo peor parado por este informe ha sido la DEA, la Agencia Estadounidense Antidroga. En el informe se contabilizan un total de 139 infracciones del manual de conducta por parte de los agentes. Los datos más alarmantes provienen de Colombia, concretamente de Bogotá, donde miembros de la DEA han sido situados en fiestas con prostitutas pagadas por líderes de los cárteles de la droga.

Para la elaboración del informe la OIG ha contado con la colaboración de testimonios anónimos de agentes estadounidenses en territorio extranjero y de agentes de esos países.

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De las 139 infracciones que se recogen sobre la DEA al menos 19 están relacionados con los pagos a prostitutas. En Colombia al menos tres agentes de la agencia habrían recibido regalos de los cárteles, ya fuera en forma de dinero, prostitutas o armas.

Pero la lista recoge más infracciones. Al menos 28 casos de acoso sexual, otros 23 de envío de material sexual por correo, el uso de propiedades del Gobierno para tener sexo en 8 ocasiones e incluso una denuncia por grabar actos sexuales con una mujer sin su consentimiento.

En la misma lista aparecen el FBI con 6 casos y la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos, de la que sólo se ha registrado 1 caso. Cuanto menos sorprende el contraste. Pese a la aparente gravedad de los hechos perpetrados por los agentes de la DEA (al menos eso parece desde fuera) los que han sido encontrados culpables han recibido suspensiones entre dos y diez días.

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El exembajador estadounidense en Bogotá, Myles Frechette, ha explicado a los medios de comunicación que las misiones internacionales tienen un reglamento más laxo y el manual de conducta debe ser elaborado atendiendo al país o ciudad en el que se encuentran. Así relata que en alguna ocasión tuvo que obligar a regresar a EE.UU. a algunos agentes de la DEA que se negaban a obedecer ciertas normas básicas como “no emborracharse en público, nada de choques de carros ni de escándalos en general”. #Drogas