Contamos aquí hace meses lo que el diario digital Público.es descubrió: que los políticos españoles de la época apoyaron la dictadura argentina, le vendieron armas, barcos, adiestramiento a torturadores (con dinero español), etc. Toda clase de atrocidades permitidas y apoyadas desde España, desde el Rey a Adolfo Suárez, pasando por militares y banqueros.

Ahora se ha sabido, gracias a los archivos de medios como los diarios La Vanguardia, El Faro de Vigo, la revista Hola y TVE (la TV estatal), que la dictadura de Jorge Videla consiguió contrarrestar las denuncias exteriores contra su Régimen gracias a los medios españoles de entonces.

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Casi todos se ofrecieron para mostrar el lado humano del dictador. Público.es descubrió nuevos documentos sobre esto, y dichas campañas de publicidad elogiosa no tenían nada que envidiar a las actuales sobre países con Gobiernos dictatoriales, desde Guinea Ecuatorial a China.

Toda esta iniciativa se fraguó en innumerables comidas, agasajos, cenas, etc., en restaurantes madrileños, los más caros, por supuesto. Los diplomáticos de la Embajada argentina en Madrid tuvieron varias reuniones con representantes de Televisión Española. En dichas comidas también estuvo un representante del diario Abc, al cual los militares argentinos elogiaban por que lo veían como "un medio objetivo" cuando informaba sobre Argentina, como "algunos editoriales que informaban de los cuatro años del actual Gobierno argentino [en 1980]".

El 14 de enero de 1977, el entonces Embajador argentino, Leandro Enrique Anaya, presumía de haber comido "con casi la totalidad de los medios informativos locales e internacionales acreditados en Madrid". En la reunión antes mencionada, hubo representantes de diarios como Ya, Pueblo, Informaciones o El Alcázar, ya desaparecidos, o actuales como Abc, Marca e incluso El País. Luego, medios como Associated Press, Europa Press, Reuters o France Press. También corresponsales en Madrid como el de Herald Tribune.

La lista de asistentes fue inmensa al final, y salían incluso los corresponsales o periodistas de muchos medios latinoamericanos, y a los postres, se sugirió utilizar la frase "Proceso de Reorganización Nacional", como la Dictadura argentina quería denominar a su Régimen.

Un documento muestra cómo el diario El Ideal Gallego iba a publicar un reportaje en páginas de huecograbado sobre Argentina por la Semana de Galicia en Buenos Aires. Pedía su colaboración a la Embajada, pues "nos supondrá un ingente sacrificio y un esfuerzo económico importante" dicho reportaje, publicado como un número monográfico.

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Incluían tarifas publicitarias, aunque ofrecían a la Embajada el "precio normal, como contribución económica". La Vanguardia (por entonces se llamaba La Vanguardia Española) también preparó otro monográfico de 32 páginas, cuyo coste para la Embajada fue de 205.000 pesetas por cada página a color, publicado en abril de 1978, "para ofrecer la imagen real y futura de Argentina". Ello recibió el apoyo de la Embajada y del Ministerio de Asuntos Exteriores argentino.

Luego vinieron también acuerdos para incluso ofrecer la cara humana de Jorge Videla en la revista Hola, la Biblia de la Prensa del corazón. Según el guión del reportaje, se le preguntaría sobre el significado de la Navidad, "la importancia de la familia" y "la educación de los hijos en el seno familiar". Por supuesto, nada de preguntas "comprometidas", sino otras como "¿Cree que hay una crisis mundial de valores y de ética?"