Siria es uno de los países en los que, más allá de sus raíces históricas o de la cultura que pueda ofrecer a occidente desde un punto de vista social, sólo aparece en las noticias cuando se habla de bombardeos, bloqueos económicos internacionales, o cuando miles de sirios buscan asilo político en otros países alejados del peligro constante que supone permanecer en medio de una guerra civil.


Lo más triste de todo ello, es que lamentablemente esta historia afecta a los más pequeños. Aún cargados de inocencia, de amor, y de desconocimiento de por qué sus padres deben ir a combatir a morir, pierden cualquier atisbo de infancia con sólo salir un día de sus refugios, si es que se lo permiten los bombardeos.


Las palabras libertad o esperanza no existen en el vocabulario de la mayoría de los jóvenes de esta región. Prueba desgarradora de ello es la foto que una reportera de Palestina mostró al mundo.


En uno de sus viajes a Siria, Nadia retrató a una pequeña de cuatro años que identificó a la cámara con un rifle. Tal fue el miedo que la recorrió el cuerpo, como si a tal temprana edad los niños pudieren si quiera sentirlo, que se arrodilló, levantó los brazos, y pidió clemencia a la reportera, quien no daba crédito a lo que estaba ocurriendo en frente suyo.

La foto fue tomada en un campo de refugiados en la frontera entre Siria y Turquia, en diciembre. La reportera ha declarado a la emisora de radio local de Siria Sagirli, que los "jóvenes normalmente se esconden o huyen, incluso evitan el contacto con cualquier persona que no sea familiar conocido". Finalizó esgrimiendo que alguno aún se atreve a sonreír.

Esta pequeña muestra el miedo que desde hace más de media década sufren muchos niños tras la guerra civil que comenzó en Siria. Acostumbrados a observar militares y cuerpos sin vida, la joven comprendió que de no arrodillarse podría enfrentarse a la misma muerte que se llevó a su padre sólo hacía 3 años.

De acuerdo con la información de la propia periodista, los constantes bombardeos en los colegios así como en la intemperie a cualquier hora del día, incluso por la noche para no dejar dormir a la población, ha terminado por causar en los niños un gran temor frente a la vida. Actualmente, más de 5 millones de menores se encuentran en idéntica situación que la pobre chica de la foto.