En las elecciones primarias provinciales de Santa Fe, donde se elige a los que serán candidatos a la gobernación, 125 mesas no fueron escrutadas, con lo cual aproximadamente 245 mil votos no fueron contabilizados en los resultados finales. Algunos denuncian fraudes, otros aclaran que este problema es por un exceso de transparencia. Sin embargo el recuento definitivo ya comenzó y restará ver si se modifica el contexto de empate técnico.

Hasta ahora el primer puesto es del cómico Miguel Del Sel, de Unión PRO, la formación de centro-derecha con epicentro en la Capital Federal. A menos de un punto porcentual se encuentra el oficialista Frente Cívico y Social, una coalición de centro-izquierda que presentó al radical Mario Barletta y al socialista Miguel Lifschitz, que ganó la interna con el 70% de los votos.

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En tercer lugar quedó el Frente para la Victoria de Omar Perotti, fuerza que gobierna a nivel nacional, con un 22%, mostrando un piso bastante alto en una provincia que siempre le fue adversa.

La diferencia entre el primer partido y el segundo es de casi 6 mil votos, pero faltando escrutar el 10% del padrón es muy probable que esta diferencia tenga fuertes cambios. Al respecto, el gobernador socialista, Antonio Bonfatti, se defendió asegurando que podían "cometer errores". Entre otras justificaciones, se aclaró que el inconveniente podía provenir de las autoridades de mesa que no enviaron el escrutinio definitivo de la urna o este era ilegible. Debido a eso, a partir del jueves se empezaron a escrutar las mesas que faltaban, y se cree que los resultados definitivos tardarán aproximadamente 11 días.

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Otra de las denuncias tuvo que ver con que había partidos que tenían cero votos en algunas mesas, pero el gobernador retrucó a los denunciantes: "No conozco ningún país del mundo en donde el oficialismo haga trampa para perjudicarse a sí mismo". Esto se debe a que, si bien en 48 mesas el PRO no registró votos a favor y el FPV en 102, la fuerza que él comanda no tuvo votos positivos en 175, con lo cual, de existir fraude, su candidato sería el mayor perjudicado.

Todo inició cuando la página web de las elecciones informó que el 100% de las mesas fueron informadas, pero el gobernador aclaró que esto no es lo mismo que escrutada ya que, como dice la aclaración de la página, estas "incluye mesas ingresadas, mesas desestimadas (por error en la confección del telegrama) y mesas no recibidas (no disponibles por error de la autoridad de mesa al haber introducido el telegrama en la urna u otra causa similar)".

Rápidamente la oposición reaccionó. Perotti aseguró que iniciaría una denuncia por fraude electoral.

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Del Sel sostuvo que "había información de que podía pasar algo" en referencia a una mesa de Casilda donde sus candidatos a diputados y senadores sacaron 28 y 20 votos, respectivamente, y el no sacó ninguno. Finalmente, Barletta denunció que el escrutinio fue un "zafarrancho" y que si él fuera gobernador "ya habría pedido dos renuncias por lo menos".

La situación para el candidato del Frente Progresista, Lifschitz, no podría ser más complicada ya que Barletta aseguró que solo una declaración suya no direccionaría su voto al candidato socialista, debilitando una relación muy frágil, sobre todo desde que el radicalismo pactó con el PRO a nivel nacional. Hay dudas de cómo se moverán las fuerzas pero Del Sel corre con clara ventaja para la elección general del 14 de junio. #Gobierno