El debate sobre la pena de muerte en EE.UU. vuelve a estar sobre la mesa, y ahora también presente en los juzgados, ya que el Tribunal Supremo de #Estados Unidos admitió la demanda interpuesta por tres presos condenados a muerte, después de que en 2014 se detectaran fallos en la efectividad del midazolam, la 'anestesia' previa a la inyección letal.

Hasta en tres ocasiones no funcionó el 'midazolam' aplicado a los reos que estaban condenados a morir en los respectivos estados de Oklahoma, Arizona y Ohio. Al parecer, este sustituto del anterior medicamento empleado hasta la fecha, el pentobarital, comenzó a administrarse, antes de aplicar la inyección letal, a raíz de que las farmacéuticas de Europa y Estados Unidos se negaran a seguir vendiendo su predecesor para casos de penas de muerte.

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Sin embargo, el efecto como 'tranquilizante' del midazolam no ha dado siempre buenos resultados, causándoles agonía y sufrimiento a algunos presos en el 2014, que tardaron varios minutos en morir. Uno de los casos más sonados fue el de Clayton Lockett, que desató la polémica en la sociedad y en los medios de comunicación, ya que el tranquilizante no hizo efecto mientras que los químicos de la inyección letal que le habían aplicado bloqueaban su respiración hasta pararle el corazón. Otras ejecuciones también traumáticas y dolorosas, por las cuales se abrió una investigación, fueron las de Dennis McGuire y Joseph Wood.

Demanda contra el midazolam

Por ello, la demanda interpuesta por los condenados Richard Glossip, John Grant y Benjamin Cole, alude directamente a este punto, en el que reivindican el derecho recogido por la Octava Enmienda de la Constitución de Estados Unidos en el que se estipula que 'nadie puede ser sometido a un castigo cruel o inusual'.

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El fármaco midazolam, se lleva aplicando desde el 2013, y el primer estado en emplearlo fue Florida. Desde entonces, el Tribunal Supremo defiende que en otros 11 casos fue probado sin encontrar incidentes al respecto. Pero la trascendencia sería de gran calado si llegase a invalidarse esta "anestesia", sobre todo en lo que concierne a las sentencias penales de muerte por medio de la inyección letal.

Mientras se espera la sentencia resolutoria del caso otros estados han optado ya por otras alternativas, también cuestionadas por gran parte de la sociedad, como la silla eléctrica que ha sido reinstaurada en Tennessee y la ejecución por fusilamiento en Utah. A la espera queda aún la práctica de la cámara de gas por nitrógeno, aprobada en el invierno pasado por la Gobernadora Mary Fallin, que podría ponerse en práctica en Oklahoma en los próximos meses.