En manos del Gobernador republicano Gary Herbert está el que se convierta en ley la iniciativa que aprobó la Cámara de Representantes de Utah (EE.UU.) de autorizar el uso de pelotón para el fusilamiento de los condenados a muerte. La iniciativa fue propuesta por Paul Ray (partidario del Republicano también) como un método de ejecución más "humano" ante una inyección letal defectuosa, en declaraciones hechas a «Los Angeles Times». 


La polémica ley surge como un plan de emergencia en el Senado debido a que desde 2011 la empresa estadounidense Hospira dejó de producir la sustancia esencial que hace efectivas las inyecciones letales, lo cual ha causado que algunas ejecuciones sean lentas y prolonguen el sufrimiento del sentenciado. A pesar de que se han probado nuevas fórmulas, su baja calidad ha provocado que en tres casos del año pasado (2014) las agonías fueran más tortuosas. 


Utah es uno de los estados con menos presos en el llamado corredor de la muerte, tiene sólo nueve y ninguno de ellos tiene programada su ejecución para antes de 2017, según datos proporcionados por el Centro de Información de la Pena de Muerte (DPIC). A su vez, el DPIC (con sede en Washington) ha declarado que el pelotón de fusilamiento no garantiza ejecuciones limpias porque el preso puede moverse o los tiradores pueden fallar y no alcanzar el corazón, lo que causaría una muerte lenta, larga y dolorosa. 


Por su parte, Ralph Dellapiana, director de Ciudadanos de Utah por Alternativas a la Pena de Muerte, declaró que aprobar esta ley sería dar "un gran paso atrás", una barbarie como en los tiempos del salvaje oeste. En su opinión, lo que el Capitolio debería de estar debatiendo es si ejecutar presos, no cómo hacerlo. 


Desde 1976, fecha en que la pena capital se reinstauró en Estados Unidos, sólo tres de los 1.402 presos ejecutados han sido por fusilamiento, dos precisamente en Utah y uno en Oklahoma. El resto de los 32 Estados que aplican la pena de muerte elijen como prioridad la inyección letal; la silla eléctrica y la cámara de gas como opciones alternas. 


Utah es el Estado de la Unión que ejecutó en 2010 con un pelotón de fusilamiento a Ronnie Lee Gardner de 49 años de edad, quien eligió este método de forma voluntaria porque lo consideraba más "humano".