Día a día parece que vamos perdiendo un poquito de humanidad para ir convirtiéndonos en monstruos, nuestra locura aumenta al mismo nivel que nuestra cultura decrece. No importa el día, si hay un valor seguro en nuestras vidas es que las tragedias se van a suceder.


La intolerancia es un mal en nuestros tiempos y el fanatismo lo es aun más, por desgracia ambos suelen ir de la mano y coge mayor fuerza en países muy conservadores como es el caso de Afganistán. En este país hay una profunda tradición musulmana que sigue al pie de la letra los dictámenes del Corán.



En un país donde se sigue tan al pie de la letra lo que marca su religión, el simple acto de quemar un libro como el Corán, que por mucho que simbolice son hojas de papel puede llevarte a la muerte.



El pasado jueves una mujer con claros trastornos mentales fue asesinada por quemar el Corán, una turba como aquellas que perseguían al personaje de Frankenstein en la ficción, fue a por ella y le dio caza, una vez fue alcanzada la molieron a golpes hasta llevarla a la muerte, por si esto no fuera bastante decidieron que había que purificarla con fuego. Su nombre era Farkhonda y tenía 32 años.


Los sucesos sucedieron en la capital de Afganistán, Kabul en una de las zonas con mayor tránsito de fieles que se dirigían a un conocido templo de la zona. La mujer quemo allí el ejemplar del Corán e inmediatamente fue perseguida por multitud de fieles que allí se congregaban, después de asesinarla y prenderle fuego la tiraron al rió.

Esta mujer, enferma mentalmente sufría síntomas de trastornos mentales desde los 16 años de edad. Y su crimen fue quemar un Corán y por ello pagó la vida, porque para los fieles musulmanes de Kabul no es el asesinato de la mujer el crimen, el delito es quemar el Corán.

Las autoridades investigan ahora los hechos pero resulta una medida impopular entre un pueblo que cree ciegamente en sus creencias. No es el primer caso de maltrato contra mujeres, suelen ser comunes las lapidaciones y otras barbaries protegidas por su religión.