A&F, como muchos la conocen, quiere que todos sus clientes y también sus trabajadores sean delgados, lindos y sensuales.

El escritor y analista Robin Lewis, señaló al periódico Business Inside que el CEO de A&F, no quiere gente de tallas grandes en sus tiendas, ni vendiendo ni comprando, solo gente delgada y guapa, chicos con estómagos como tabletas de chocolate y que parezcan que están en una playa o en una discoteca.

El mismo analista dice que la estrategia es puro marketing, ya que los potenciales clientes imaginan que la ropa les va a quedar así de espectacular. Las tallas grandes no existe en la parte de mujeres, pero sí en la de hombres, puesto que miran en los físicos de algunos deportistas como los que juegan al baloncesto.

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Algunos artistas se han pronunciado en contra de esta campaña tan abiertamente discriminatoria. El caso de la actriz Cheers, o el cineasta Greg Karber, que incluso han lanzado una campaña con el nombre Fitch The Homeless, y la principal obra que están realizando es repartir ropa entre los sin techo de la ciudad de Los Ángeles.

Abercrombie & Fitch, tiene más de 300 tiendas en Estados Unidos, y tienen una en casi todas las principales capitales del mundo.

Suele ocurrir que si eres, guapa, delgada, joven, llevas poco maquillaje, vas de vaqueros, zapatillas deportivas, puede te paren en la calle y te digan si quieres trabajar para Abercrombie & Fitch. Incluso hay gente que han sido contactadas por Facebook.

Esta tienda fue fundada en 1892 y se especializaba en ropa de excursión.

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Luego tuvo problemas financieros y en 1988 compró una parte Limited Brands.

Desde que está dirigida por Mike Jeffries, la compañía de ropa ha subido en su estándares actuales y ahora ofrece ropa "Casual Luxury" orientada a adolescentes.

La Universidad Bob Jones, prohibió la ropa de A&F, por su grado inusual de muestras de maldad. También una fundación en Pensilvania, hizo el boicot a sus camisetas, donde se podía leer: ¿quién necesita neuronas teniendo éstas? También el gobernador de Virginia denunció a la compañía por unas camisetas que se reía del aparente incesto que hubo en ese momento, con una camiseta que decía: Todos son parientes en Virginia.

Las peores acusaciones fueron de parte de personas de raza negra, que llegaron a los juzgados por la discriminación que hacía la empresa, donde solo se les brindaba las mejores posibilidades a la gente blanca. Perdió 45 millones de dólares que tuvo que pagar a los empleados afectados.

Sin embargo y a pesar de las controversias, burlas, y publicidades en contra de la compañía, este último año se embolsó un 64% más de beneficios. #Estados Unidos #Moda