Había sido su principal, por no decir, única baza electoral. La seguridad del Estado Israelí fue el cebo político de Netanyahu para ser elegido por cuarta vez Primer Ministro, derrotando al partido laborista y el auge de los partidos árabes y de centro, quienes apostaban por un cambio social y respecto a la política exterior.

La derecha del espectro político y gran parte del israelí medio se volcó con su discurso tras unos últimos meses tirantes, donde las negociaciones nucleares con Irán por parte de los EE.UU., y la suspensión de cooperación en materia de Seguridad entre la OLP e Israel, elemento clave de los Acuerdos de Paz de Oslo (1993), habían supuesto una escalada en la tensión.

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En este panorama, Netanyahu centró su campaña en recalcar la innegociable urgencia de la seguridad de Israel, amenazada por iraníes, terroristas, fundamentalistas islámicos y palestinos; asegurando que la estrategia de diálogo nuclear con Irán de EE.UU., principal aliado y valedor en el Consejo de Seguridad de la ONU, estaba equivocada; y abogando por el rechazo a la solucion de los "Dos Estados" respecto al conflicto Israelí-Palestino.

Esta campaña valió al líder del Likud diversas críticas, tanto nacionales, abogando por un cambio social y no centrado en la Seguridad, como internacionales, siendo la más clara el amplio rechazo de la Administración Obama y el Partido Demócrata a su visita al Congreso estadounidense por invitación de los Republicanos. 

La victoria de Netanyahu el pasado martes en las elecciones había reabierto el eterno debate entre perdón y seguridad en el estado sionista, y la Casa Blanca ya miraba con recelo a sus primeras apariciones públicas.

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Sin embargo, Benjamín Netanyahu declaró este jueves a la cadena estadounidense MSNBC que "Estados Unidos no tiene mejor aliado que Israel" y que "Quiere una Solución con dos Estados", aunque con circunstancias diversas a las actuales. "Bibi" cambia así el discurso que le ha llevado a superar a Ben Gurion como jefe de gobierno más veces electo, apelando al diálogo y a la negociación.

Por su parte, la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) se muestra cauta, y ya ha advertido que "no se trata de una reclama electoralista, su rechazo a la solución de los dos Estados es una política que lleva en funcionamiento desde 2009". 

El inesperado giro del Primer Ministro respecto al sempiterno conflicto que persigue a ambos Estados desde mediados del siglo pasado no ha pasado inadvertido para la opinión pública, que lo interpreta dentro de un amplio campo de posibilidades: un farol, una medida demagoga, un simple comentario o como parte de una estrategia de acercamiento hacia EE.UU.

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tras los desplantes con Obama durante su campaña.

Otras interpretaciones son quizás más optimistas, denotando sencillamente que Netanyahu ya declaró encontrarse abierto a la solución de los Dos Estados en 2009 y que, ya electo y ante su cuarto mandato como Primer Ministro, ha decidido enfrentar el tema de una vez por todas.