Mucho se ha hablado hasta ahora de Andreas Lubitz y de sus problemas mentales como desencadenantes del accidente aéreo que sufrió Germanwings esta semana. No obstante, poco se ha hablado hasta ahora del Comandante Patrick Sonderheimer, y de su última acción heroica para evitar envolver en un miedo desgarrador y trasladar la situación que sin solución se enfrentaba el resto de la tripulación del vuelo.

Tras el bloqueo de la compuerta y de presionar el botón que llevaría al avión a descender constantemente, no tenía más de 5 minutos para tomar la decisión más terrible de su vida. Con 40 años de edad, casado y con dos hijos, y más de 6.000 horas a sus espaldas en aviación civil, se enfundó de valor, y con un hacha, trató de tirar abajo la puerta que da acceso a la cabina del avión.

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A pesar de todos sus esfuerzos, el Comandante, quizá conocedor antes de probar suerte con el hacha, de que esa puerta aguantaría hasta el estallido de una pequeña explosión en el avión, tuvo la sangre fría de no comunicar a ningún miembro de la tripulación que sus vidas se acabarían en un efímero momento.

Andreas Lubitz se había salido con la suya: el Airbus 320 vuelo 4U9525 estaba a punto de estrellarse a 700 km/h contra una de las montañas de los Alpes franceses. Sin embargo, el Comandante logró que la tripulación no se enterara de nada hasta instantes antes del impacto.

Tal vez la separación entre la cabina de mando y la zona de los pasajeros no hubiera sido suficiente para aislar el ruido que el Comandante evocó tratando de abrir la puerta. Sin embargo, no hubiera logrado nada pidiendo a los pasajeros acurrucarse en posición fetal en los asientos. O de levantarse y ponerse contra las paredes. A pesar de ser el medio de transporte más seguro, sus accidentes son fatales.,

Alertar sólo hubiera servido para extender el miedo a todos los pasajeros, incluidos los que estaban durmiendo o los más pequeños, que todavía no eran capaces de entender la tragedia.

Tan sólo se escucharon gritos cuando el avión se encontraba cerca de las montañas, cuando algunos pasajeros por las ventanas las vieron demasiado cerca.

Por el momento no se conoce si alguien trató de enviar un mensaje de texto alertando a sus familiares del fatal desenlace, o de si el propio Comandante trató de usar su teléfono móvil para avisar a la torre de control. Sin embargo, esta decisión, salvo a muchos de conocer el sufrimiento y la agonía que supone enfrentarse a un accidente aéreo.

Este artículo sirve de manera humilde para honrar sus acciones y mantenerle en nuestra memoria.