La Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, más conocida como #NASA (y trabajando con el reconocido telescopio espacial Hubble), asegura que existe un océano en una de las lunas que orbitan a Júpiter, concretamente en Ganímedes.



La mayoría de los esfuerzos de exploración espacial de Estados Unidos han sido dirigidos por la NASA, donde podemos incluir importantes sucesos e investigaciones como las misiones "Apolo" de aterrizaje en la Luna, la estación espacial Skylab, y posteriormente, el transbordador espacial.



Así pues, científicos e investigadores de esta asociación, la NASA (en inglés denominada National Aeronautics and Space Administration), creen firmemente, tras una misión de exploración a Júpiter, que Ganímedes alberga un océano bajo su superficie congelada.

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Por lo tanto, esto puede significar un importantísimo hallazgo sumamente evolutivo, con el que han resuelto uno de los misterios sobre la luna más grande del Sistema Solar.



Por otro lado, Heidi Hammel, uno de los miembros de la Asociación de Universidades para la Investigación Astronómica (Washington, EE.UU.) explica: "Es un paso más hacia el descubrimiento de un ambiente habitable y rico en agua en nuestro Sistema Solar".



Los especialistas también explican, que al igual que la Tierra, Ganímedes, una de las lunas que orbitan a Júpiter, cuenta con un núcleo de hierro líquido que genera un campo magnético.



Esto ha creado una dinámica realmente interesante para los especialistas, pues dicha dinámica, tiene como resultado la creación de bandas dobles de una aurora brillante alrededor de los polos norte y sur de Ganímedes.



Por lo tanto, al rotar el planeta (Júpiter), el campo magnético se desplaza, provocando que la aurora brillante alrededor de los polos, se agite.

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Así, descubrieron y defienden la existencia de dicho océano salado bajo la gélida luna, el cual aseguran que puede conducir energía.



Al parecer Júpiter nos va a sorprender de ahora en adelante, pues no olvidemos que fue visitado por primera vez por la Pioneer 10 en 1973. Y más de veinte años después, la misión espacial Galileo envió una sonda a su atmósfera y se convirtió en la nave en orbitar el planeta. ¿No es sorprendente?