La noche de la muerte del fiscal argentino Alberto Nisman fue su madre Sara Garfunkel quien al ingresar al departamento donde vivía su hijo se encontró con una mesa repleta de carpetas en las cuales trabajaba sobre la denuncia en la cual había acusado a Cristina Fernandez de Kirchner por encubrir el atentado a la AMIA, también una computadora con la pantalla encendida se encontraba en la habitación de sus hijas.

Tras pedido de la familia quienes creen que allí podría encontrarse alguna clase de pista, los peritos comenzarán a analizar si alguno de los artefactos electrónicos que manejaba el fiscal pudo haber sido interferido luego de su muerte.

Anuncios
Anuncios

El hecho de que haya sucedido un hackeo podría deberse a que según afirmaron sus secretarios Soledad Castro y Walter Vargas a la fiscal Fein, encargada del caso, Nisman mantenía copias digitales de toda la información que recolectaba, es decir que poseía información reservada guardada en su ordenador.

Soledad, la secretaria mostró una inquietud que se la expresó a la fiscal Feinn al ver cómo el personal de la Policía ingresaba y salía de la torre de Puerto Madero, específicamente del departamento de Alberto Nisman sin asegurar que se estaba preservando toda aquella información guardada ya sea en carpetas, computadoras, tablet o celulares.

Fue el pasado 23 de febrero cuando la ex esposa del fiscal junto a la madre pidieron que se hiciera un peritaje de los artefactos tecnológicos, el mismo fue rechazado por la fiscal Fein ya que consideraba que no sería de gran aporte ni ayudaría a que se esclarezca el hecho.

Anuncios

Finalmente el peritaje para investigar si hubo hackeo fue aceptado y las cinco computadoras junto a los dos teléfonos celulares y la cámara fotográfica de Alberto Nisman serán investigados. Otro hecho inexplicable aún que rodea la muerte fue confirmado por la compañía de celulares desde donde se detectó que uno de los teléfonos móviles del fiscal con característica de Córdoba realizó llamadas y se contactó con otros móviles hasta el día 22 de enero, cuando ya llevaba fallecido cuatro días. El otro celular con característica de Buenos Aires desde donde se comunicaba con sus secretarios también extrañamente registró movimientos luego de su muerte.