Una vez acontecido el desastre, tras el recuento de víctimas y las escasas, por no decir nulas, esperanzas de encontrar algún superviviente, la mirada de todos los medios y seres humanos se dirigió a la pregunta de 'qué fue lo que causó el accidente', aunque a veces la respuesta sea la opción que desearían no haber barajado nunca.

Tras la recuperación de la primera caja negra, encontrada en el lugar del accidente, se ha revelado que fue el copiloto quien habría estrellado el avión voluntariamente en los Alpes franceses. Ahora la duda es otra: ¿Por qué?

Andreas Lubitz, un joven alemán de 28 años que trabajaba para la compañía Germanwings desde septiembre del 2013, quedó al mando del avión después de que, al parecer, el piloto se sintiera indispuesto y saliera de la cabina por unos minutos.

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En la grabación recuperada, de 30 minutos de duración, se escucharía como el piloto habría intentado regresar a su puesto cuando encontró que la puerta estaba cerrada y sin respuesta del interior. Ni sus esfuerzos, ni los de la tripulación, consiguieron derribarla antes del impacto.

Lubitz, que tenía a su espalda más de 630 horas de vuelo, es calificado por Lufthansa como una persona apta y de "actitud impecable", datos totalmente contradictorios con los que publica la Fiscalía de Marsella, desde donde se verifica que fue el causante del accidente al 'accionar el botón de descenso voluntariamente'.

Un dato que ha pillado por sorpresa a todo el mundo. Las familias desplazadas hasta allí han sido las primeras en conocer estos datos, que más tarde han ardido en las redes sociales y en los medios de comunicación.

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Desde un principio los investigadores sospechaban que podría haberse tratado de un "homicidio voluntario", al no haber hallado problemas técnicos en el avión ni condiciones climatológicas adversas, que hubieran podido provocar la catástrofe.

A esta especulación, se sumaba también el hecho de que, inexplicablemente, ni copiloto ni piloto habían alertado sobre el descenso precipitado que la aeronave sufría. No fue hasta que desapareció del radar cuando en control dieron la voz de alarma de que algo estaba ocurriendo.

Los controladores aéreos llegaron a efectuar hasta tres intentos de contactar con el avión, pero no tuvieron respuesta alguna. También se descartó que le hubiera ocurrido algo al copiloto una vez estuvo solo en la cabina, ya que en la grabación "se le oye respirar con normalidad". Así como tampoco se apunta a un atentado terrorista, sino se inclinan más a pensar en una acción suicida, que no sólo acabaría con su vida sino con la de las 149 personas restantes que tenían la vida en sus manos.