Llegan noticias tan preocupantes como escalofriantes procedentes de la Fiscalía de Marsella que está encargándose de la investigación del accidente de aviación que tuvo lugar el pasado lunes 23 de marzo y que acabó con la vida de 144 pasajeros (dos de ellos bebés), 6 tripulantes y, por qué no mencionarlo, 5 perros que iban a ser acogidos a su llegada al país germano.

El avión de Germanwings, filial de Lufthansa, despegó de Barcelona a las 10:01 horas, con aproximadamente media hora de retraso. Su destino era la ciudad alemana de Düsseldorf, pero alguien distinto a la casualidad no quiso que llegara a aterrizar allí.

Hace 48 horas nos llegaba la triste e impactante noticia de que la aeronave se había estrellado contra la elevada cordillera de Los Alpes, en una zona perteneciente al territorio francés, sin que hubiera la más mínima esperanza de que hubiera supervivientes.

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Desde entonces, se han estado barajando diferentes hipótesis, y la mayor parte de ellas giraban en torno a algún fallo técnico que se produjera. Nadie esperaba que la realidad distara tanto de esas primeras teorías. Y es que acaba ahora mismo de anunciarse desde la ciudad francesa de Marsella que un primer análisis de las cajas negras han dejado casi asegurado que lo que ocurrió en el fatídico vuelo no ha sido ningún fallo técnico ni un desafortunadísimo error humano.

Por la mañana nos levantábamos con la noticia de que el piloto abandonó la cabina en un momento dado, y cuando quiso volver no fue posible: la puerta que permitía el acceso a los mandos de control del aparato no se abría.

La caja negra reproducía sonidos que parecían ser golpes producidos por el piloto intentando tirar la puerta abajo.

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Aquí quedaba patente la angustia del comandante alemán, cuyo nombre era Patrick Sonderheimer y tenía dos hijos.

Ahora mismo ha trascendido nueva información al respecto, y es que parece ser que el copiloto, también alemán y de nombre Andres Günther Lubitz, quien llevaba en la compañía desde septiembre de 2013, evitó el regreso de Patrick Sonderheimer a la cabina y presionó el botón que hizo descender el avión. En el final de la grabación, tristemente, se pueden apreciar los gritos de los pasajeros desesperados y angustiados.

Sin duda, noticias muy preocupantes y escalofriantes. Todavía es temprano para valorar si se trata de un suicidio-homicidio o de un atentado, pero lo cierto es que son muchas las vidas perdidas y muchos los familiares y amigos desconsolados que están viviendo, injustamente, los peores momentos de su vida. Desde aquí, enviamos nuestras condolencias a todos ellos. DEP. #Angela Merkel