La trágica noticia llegaba a los medios internacionales en la mañana de ayer, martes 24 de marzo: un avión de la aerolínea alemana germanwings, una compañía de bajo coste perteneciente al la empresa Lufthansa se estrella contra un cordón montañoso de los Alpes franceses causando la muerte de todos sus pasajeros y de la tripulación. Un total estimado de 150 víctimas, de las cuales aproximadamente 45 eran españoles y 14 eran jóvenes estudiantes alemanes que regresaban a casa tras su viaje de fin de curso con dos profesores.

Las causas del accidente aún están por esclarecerse. Se desconoce aún el motivo del siniestro y aunque se barajan algunas hipótesis como la de fallo técnico o la de posible fallo humano del piloto, todavía no es posible confirmar una versión exacta de los hechos.

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Se han iniciado las tareas de rescate y las autoridades francesas, han comenzado a desplegar todo un equipo de asistencia sanitaria para encargarse de la tarea de localización de los cuerpos de las víctimas.

Según los informes emitidos por la compañía, el avión, un modelo Airbus 320 que se dirigía a Dusseldorf desde Barcelona había sido evaluado el día anterior al accidente, aunque la última revisión oficial fue en julio del año 2013.

Algunos medios de comunicación han hecho eco de la constancia de que el vuelo salió con retraso debido, quizás a algunos problemas técnicos existentes en el aparato.

Se abre aquí todo un debate polémico en torno al mal funcionamiento y falta de rigurosidad en el control de inspección que caracterizan a muchas de las empresas de bajo coste, las cuales perdidas en el afán lucrativo que persiguen sus intereses económicos, hacen la vista gorda ante fallos técnicos que presentan sus aviones, permitiendo despegues que en realidad no cumplen con todos los requisitos de seguridad óptima como para ser autorizados, y fuerzan la maquinaria con tal de no retrasar los vuelos, lo que implica para ellas perder dinero.

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La desgracia es que en todo accidente aéreo, los fallos tanto técnicos como humanos, cuestan vidas humanas.

Por el momento, los familiares y amigos más cercanos de los pasajeros españoles, han sido trasladados a las instalaciones de hoteles cercanos al aeropuerto del Prat. ' Es un día negro para la historia de nuestra compañía, ha dicho Birlenbach, responsable y portavoz de la compañía, pero no ha especulado sobre ningún tipo de declaración sobre el mortal accidente.