Aunque de momento no hay información oficial, el diario The Libya Herald ha comunicado que al menos 35 personas de origen egipcio fueron capturadas durante la jornada del lunes por hombres armados pertenecientes al grupo yihadista Ansar al Sharia, del Estado Islámico (EI), en Libia, tras los bombardeos llevados a cabo por Egipto sobre posiciones del EI en territorio libio, en respuesta a la cruel decapitación de 21 cristianos coptos por los yihadistas. 

El secuestro se produjo horas después de los ataques por aviones egipcios sobre posiciones del EI ubicadas en las ciudades costeras de Derna y Sirte, donde murieron 64 supuestos yihadistas y siete civiles, entre ellos tres menores de edad. El portavoz del Ejército libio, el mayor Mohamed Heyazi, ha confirmado la muerte estos 64 milicianos, pero ha desmentido, en cambio, que hubiera víctimas civiles en los bombardeos llevados a cabo por el ejército egipcio en coordinación con militares libios, apuntando que "los medios que trabajan para Estado Islámico promueven la noción de que se está atacando a civiles para generar el caos y el miedo y ganar simpatías para los miembros de la organización".

A falta de confirmación por otras fuentes sobre las víctimas civiles, parece ser que los bombardeos egipcios continuarán, en palabras del portavoz Heyazi, hasta la total destrucción del Estado Islámico, el cual parece haber convertido en rutina el secuestro en suelo libio de personas con nacionalidad egipcia, ya que a este de la jornada del lunes se suman otros, como el producido el pasado sábado contra 21 pescadores egipcios en la ciudad mediterránea de Misrata -ya liberados, según la televisión egipcia-; o el de una familia copta (el matrimonio y su hija) que, a principios de diciembre, fue hallada muerta en Sirte, o el secuestro de los 21 coptos asesinados. 

Muchas de estas personas de origen egipcio, secuestradas y/o asesinadas, son en su mayoría inmigrantes que cruzaron las fronteras en busca de trabajo, en busca -quizá- de una vida mejor. Aunque, de momento, sólo han encontrado la sinrazón de unos fanáticos que han decidido, mancillando el nombre del Islam, establecer un orden de terror, de sumisión y de crueldad, en forma de califato a caballo entre Siria e Irak; pero con muchos tentáculos que azotan, de tanto en tanto, a la libertad y la seguridad de millones de personas en cualquier parte de la geografía mundial.  #Terrorismo