Poco más de un mes ha pasado desde los atentados de París contra la revista satírica Charlie Hebdo. Poco más de un mes ha sido necesario para que un nuevo fanático islamista haya estado en disposición de irrumpir a tiros, primero, en un acto cultural en el que se debatía sobre la "libertad de expresión y el Islam" y después en una sinagoga.

Esta vez parece ser, según las primeras investigaciones ,que ha sido el acto individual de un "lobo solitario", sospechoso que ya ha sido abatido por las fuerzas policiales. Un joven de 22 años, nacido en Dinamarca y que llevaba tiempo en el punto de mira de las autoridades por "actividades criminales relacionadas con violaciones de las leyes de armas y actos violentos", sin embargo, no hay constancia de que haya viajado ni a Irak ni a Siria ni a otras zonas de conflicto, habituales centros de entrenamiento de los terroristas islamistas, que no solo combaten allí, sino que, si consiguen sobrevivir y volver a sus países de origen, lo hacen con un alto nivel de entrenamiento para cometer atentados.

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Sea como sea, que haya sido una acción individualista o programada por una organización yihadista, que el asesino tuviese más o menos entrenamiento, lo que es evidente es que estos atentados forman parte de la guerra que ataca al Mundo en general y a Europa en particular, desde hace ya años, por parte de quienes interpretan el Corán de la forma más intransigente y belicosa. Guerra que no es de ahora, sino que ya viene de lejos. Prueba de ello es que el primer objetivo del atentado de ahora era el dibujante sueco Lars Vilks, que hace años necesita protección policial tras haber sido condenado a muerte por haber cometido la blasfemia de dibujar a Mahoma como un perro.

El presunto asesino tampoco era "nuevo" en esto del odio a los "enemigos del Islam", Omar Abdel Hamid El Hussein, había salido de prisión hacía dos semanas tras haber sido condenado por haber realizado un ataque con un cuchillo en otoño de 2013.

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Como el mes pasado en París, los segundos objetivos de los terroristas, después de haber atacado a quienes "ofenden a Mahoma", atacaron a los judíos, los enemigos "a muerte" de las últimas décadas de los musulmanes, desde que el estado de Israel "robó" Palestina a los árabes.

Nadie duda ya de que estamos en guerra, Europa entera está en alerta máxima, en España hay alerta declarada por alto riesgo de ataque yihadista en Cataluña. Todos nos manifestamos consternados cada atentado y profusas son las muestras de solidaridad con las víctimas, pero también es evidente que Europa sigue sin dar con la tecla correcta para combatir este fenómeno.

Porque lo grave no es que enemigos externos nos hayan declarado la guerra, lo grave es que quienes atacan a muerte en el corazón de Europa no dejan de ser ciudadanos europeos de pleno derecho que, sin embargo, es evidente que no están integrados ni respetan en absoluto los valores de convivencia de la sociedad en la que habitan, en muchos casos, desde su nacimiento.

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En este sentido me gustaría valorar la convivencia en Albacete, curiosamente, ciudad de origen musulmán como su propio nombre indica. Aquí no hay ningún barrio gueto de ninguna religión ni raza. Aquí hay musulmanes, no demasiados pero sí bastantes y visibles. Viven y conviven en cualquier barrio entre cualquier vecindario. No hay ningún problema. Hasta ahora cuentan con un centro socicultural que también les sirve de lugar para el rezo. Próximamente contarán con una mezquita cuya construcción ya está planificada. #Unión Europea #Terrorismo