La presidenta argentina ha sido imputada por el supuesto  plan de encubrimiento con Irán,  que tenía como fin  exculpar a los responsables del atentado terrorista contra un edificio de la mutual israelita AMIA. Sucedió en el año 1994 y se cobró la vida de 86 personas, dejando a unos 300  heridos. 

Días antes de su muerte, Alberto Nisman se atrevía a declarar en varios medios de comunicación, que Cristina Fernández era artífice y responsable de una negociación diplomática con Irán; paralela a las respectivas embajadas oficiales; que de manera secreta pretendía engañar al fiscal  encargado de la investigación de la causa AMIA, es decir al propio Nisman, encubriendo a los verdaderos responsables del atentado de origen iraní; con el fin de mejorar y mantener buenas relaciones  comerciales con el país para salvaguardar los propios intereses económicos de Argentina.

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Tras la muerte de Nisman, el heredero  de la causa encargado de continuar investigando las pruebas existentes, ha sido el fiscal federal  Gerardo Pollicita quien finalmente ha decidido imputar a la presidenta. Horas después de que Pollicita la incriminara por encubrimiento de los responsables del atentado, Cristina Fernández se defendía publicando un mensaje a la ciudadanía a través de su cuenta de facebook.

No es la primera vez que la presidenta hace uso de las redes sociales para lanzar comentarios  de autodefensa. Lo mismo hizo para defender su inocencia ante las acusaciones públicas que la culpaban de la muerte del fiscal Nisman.

El mensaje reproducía en un tono irónico parte de un discurso que había dado días antes frente a un grupo de jóvenes militantes kirchneristas: "¿Saben qué? El odio, el agravio, la infamia, la calumnia se los dejamos a ellos ( refiriéndose a sus oponentes y al grupo de investigación encargado de imputarla). Nosotros (hablando de manera cómplice a sus seguidores) nos quedamos con la asignación universal por hijo, con las jubilaciones, , la ampliación de derechos, los convenios colectivos de trabajo, con la industria nacional, la educación, los chicos (...)"

Una vez más, Cristina vuelve a recurrir a su tan particular estilo de comunicación; caracterizado por enviar mensajes en los  que sin aclarar realmente nada, aprovecha para maquillar los logros de su presidencia hablando de unos  supuestos derechos, libertades, avances, crecimientos económicos y mejoras  del país que mucho distan del panorama real de la Argentina de hoy.

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 Mensajes con los que pretende camuflar los errores y las carencias de su gestión política, a la que desde siempre le ha faltado un ingrediente muy importante: la humildad.