Según el Juez Federal Rafecas, las hipótesis de delito que presenta el Fiscal Pollicita contra la Presidenta en su requerimiento son todas insostenibles. La justicia argentina, según explicó en su declaración el Juez Federal Daniel Rafecas, que lleva la causa de las denuncias presentadas por el Fiscal Nisman -muerto en extrañas circunstancias todavía no aclaradas- y seguidas por Gerardo Pollicita, quien acabó imputando a Cristina Fernández de Kirchner por una presunta complicidad de encubrimiento en relación al atentado de la AMIA, sucedido en el año 1994, no encontró sustento alguno para continuar investigando ni tampoco para llamar a declarar a la Presidenta Argentina.

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No detallaré aquí la declaración judicial completa por razones de espacio, pero ha sido publicada en los principales periódicos argentinos y se puede consultar en la web. Dicho esto, me gustaría hacer la siguiente reflexión:

El pasado 18 de febrero miles de ciudadanos argentinos marcharon por las calles de Buenos Aires y de otras ciudades del país pidiendo justicia en relación al caso Nisman. Opositores al actual gobierno kirchnerista, los manifestantes impulsados por el Diario Clarín y otros medios de prensa muy tendenciosos, acusaban a Cristina Fernández, no ya de la muerte del Fiscal Nisman, el muerto que la había denunciado porque aquello sería demasiado obvio y tonto, y en Argentina y en todo el mundo hay tontos pero no para tanto, de modo que los manifestantes esperaban al menos “colarle” alguna a Cristina, y ya que no podían culparla, al menos querían imputarla, acusarla, de algo que había sucedido en Buenos Aires hace más de veinte años.

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Ahora la justicia, la misma que aquellos manifestantes tanto reclamaban, ha dictado su veredicto u opinión, porque tampoco se trataba de un juicio y ha desestimado las acusaciones contra la presidenta. El Diario Clarín y su monopolio de canales y radios han repetido y publicitado hasta el hartazgo, hasta el límite de lo vergonzoso, saltándose una y otra vez toda ética periodística con calumnias y mentiras, la denuncia del malogrado Nisman contra la Presidenta Argentina.

Crearon una bola de nieve que fue creciendo y creciendo, esperando ellos desestabilizar al Gobierno, por eso se le llamó “golpe blando”, o “golpismo judicial”. Tanto daño le han hecho al Gobierno y al pueblo argentino que cree en Cristina Kirchner, que ahora lo que diga la justicia les dará igual porque aquella marcha no era una marcha por la justicia sino una marcha orquestada, manipulada por los medios, contra la Presidenta Argentina bajo la excusa, por no decir “toda la mierda” del caso Nisman. Nadie saldrá a disculparse ni a desmentir nada porque su intención es la de confundir, mentir, y generar miedo y malestar en la sociedad argentina.

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Para esto los sectores opositores al Gobierno, a falta de una seria representación parlamentaria, es decir de un partido opositor que le permita pelearle el poder a Cristina Kirchner por la vía democrática, se apoyan en poderosos medios de comunicación – podríamos llamarle una oposición mediática- y en cientos de “idiotas” que no piensan por sí mismos, que se creen todo lo que el Diario Clarín y Radio Mitre le dicen, y que salen a manifestar contra Cristina Kirchner con cualquier excusa y sin saber muy bien por qué. Particularmente me han sorprendido en la última marcha opositora a la cual hago referencia unas extrañas, más bien vergonzosas por lo obscenas, pancartas pidiendo justicia en el caso Nisman: “Je suis Nisman”, decía una pancarta que llevaba muy orgullosa y sonriente una jovencita argentina… “La estupidez no tiene límites”, dijo un amigo mío que no fue a la marcha…