La muerte del fiscal Alberto Nisman ha traspasado las fronteras argentinas y se ha convertido en un foco mediático a nivel internacional. La indiferencia de la presidenta Cristina Fernández ante el caso y la falta de profesionalidad con la que ha manejado sus declaraciones compareciendo ante la muerte del fiscal vía Facebook; han conseguido que la indignación social del país aumente hasta alcanzar el punto de incredulidad total del pueblo ante cualquier declaración que el Gobierno formule, bien sea para defenderse así mismo o para defender a la presidenta.

Los argentinos están acostumbrados a oír todo tipo de disparatados argumentos por parte de muchos de sus políticos y gobernantes, capaces de llegar hasta las consecuencias más extremas con tal de conseguir la impunidad y esquivar sus responsabilidades jurídicas.

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El caso de Amado Boudou, vicepresidente del país es uno de los ejemplos más recientes que confirma la impunidad existente para la mayoría de los políticos de Argentina envueltos en escenarios de corrupción o de irregularidades económicas, por emplear un eufemismo menos acusador. Boudou fue inculpado por cohecho y por llevar a cabo negociaciones incompatibles con su función, cuando era ministro de Economía en 2010 y por esta causa ha sido procesado en junio de 2014, aunque aún no ha sido exento ni de su cargo ni se le privado de su altísimo salario. Meses después del escándalo todo parece haber quedado en el aire.

La ciudadanía espera que esta vez no ocurra lo mismo con el caso Nisman, que no quede todo en el aire. La muerte del fiscal se produjo precisamente por atreverse éste a desafiar ese sistema político infestado por el síndrome de la impunidad regalada a los verdaderos culpables, corruptos y criminales.

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Lo cierto es que la investigación sobre su muerte parece complicarse cada vez más, a medida que se avanza en el análisis de las pistas y claves de los hechos, más especulaciones surgen generando así; más confusiones que esclarecimientos, más dudas que certezas.

Fuentes de la CIA creen que Nisman fue una víctima del SIDE, el propio servicio secreto argentino, por lo que Irán quedaría relegado a un segundo plano centrándose el foco de la investigación en busca de los artífices del asesinato dentro del propio país. Así lo publicaban el diario Clarín y otros medios nacionales.

Sandra Arroyo Salgado, ex esposa de Alberto Nisman, ha declarado en varias ocasiones ante la fiscal Fein; encargada principal de la investigación, rechazando absolutamente la versión de un posible suicidio y asegurando que luchará con todas sus fuerzas para que se llegue hasta la verdad.