Cada 6 de febrero se conmemora el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina (MGF), proclamado así por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este Día Internacional, además de dar visibilidad a esta brutal forma de violencia contra niñas y mujeres, sitúa a la MGF en la agenda internacional, donde la Organización de Naciones Unidas (ONU), el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) y UNICEF, junto con otras agencias especializadas, han elaborado un Programa Conjunto (2008) para acelerar la eliminación de la MGF y paliar sus consecuencias.

La MGF, según la OMS, incluye todos los procedimientos que consisten en la extirpación (ablación) parcial o total, así como otras lesiones, de los genitales femeninos externos por motivos no médico. Y es considerada internacionalmente como una grave violación de los derechos humanos de niñas y mujeres, constituyendo una forma extrema de discriminación hacia la mujer y un reflejo de una desigualdad muy arraigada entre el hombre y la mujer.

Se calcula que, a día de hoy, más de 140 millones de mujeres y niñas han sufrido esta práctica en un total de 29 países, principalmente en África aunque también en algunas regiones del Oriente próximo, Asia y América Latina, y que más de 3 millones de niñas corren el riesgo de padecerla. Además, y posiblemente a consecuencia de la inmigración procedente de África y de Asia, estas cifras están aumentando en Europa, Estados Unidos, Canadá y Australia.

Los motivos por los que se practica la MGF pueden ser muy diversos, desde sociológicos, higiénicos y estéticos, de salud e incluso religiosos. Lo que no hay duda es que se trata de una práctica dirigida a controlar el líbido de las mujeres, a través de la extirpación parcial o total de sus órganos genitales externos; y según cuáles de éstos se vean afectados, se distinguen cuatro tipos de MGF: la clitoridectomía, la excisión, la infibulación y otros procedimientos lesivos de los genitales externos sin finalidad médica, como pueden ser la perforación, la incisión o el raspado de la zona genital.

Según un informe de UNICEF, los daños que causa esta práctica son irreparables, pudiendo acarrear la muerte de la niña. Pero también provoca otros efectos, tales como dolor severo y/o crónico, hemorragias, shock, dificultades para orinar y durante el parto, infecciones, disminución del placer n las rerlaciones y trastorno de estrés post-traumático.

Un día como el que se conmemora cada 6 de febrero, el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, es necesario para seguir demandando a los estados, a la comunidad internacional, a las organizaciones no gubernamentales y a la sociedad civil en general que redoblemos los esfuerzos para mejorar las campañas de sensibilización y elaborar e implementar medidas concretas contra la MGF. En algunos países, ya se han aprobado leyes que tipifican esta práctica como un delito.

La ONG Amnistía Internacional ha cogido el testigo lanzado por la #ONU para reclamar a todos los gobiernos medidas para prevenir y luchar para erradicar esta práctica discriminatoria que vulnera los derechos humanos de mujeres y niñas. #Violencia de género