Hace unos días el Estado islámico volvía a hacer uso del horror y de la crueldad más perversa al decapitar a 21 cristianos coptos procedentes de Egipto y difundir las imágenes a través de un vídeo editado y titulado: Un mensaje firmado con sangre para la nación de la cruz.

En él se ve a los rehenes vestidos con el ya acostumbrado uniforme naranja, del mismo estilo que los utilizados por las otras víctimas recientes, como el piloto jordano Muaz Kasasbeh y los periodistas japoneses Kenji Goto y Haruna Yukawa.

Esta vez, el escenario escogido fue una playa que según se cree podría estar situada en alguna zona de la costa de Libia.

Anuncios
Anuncios

En otra de las tomas del vídeo, se ve a los rehenes arrodillados en la arena, sujetados por sus captores vestidos de negro y encapuchados.

El líder del grupo sostiene un cuchillo con su mano ensangrentada mientras mira a la cámara lanzando unas palabras amenazantes dirigidas a los cristianos del mundo y concluye afirmando que el Estado Islámico luchará hasta mezclar su sangre en el mar, lugar donde supuestamente yacen los restos de su mens Osama Bin Laden.

El pasado sábado 21 de febrero, se difundía un nuevo vídeo cuya oficialidad continúa investigándose, en la que supuestamente ISIS habría capturado a rehenes kurdos, a quienes se les ve prisioneros dentro de unas jaulas vistiendo los ya característicos uniformes naranjas.

Esta oleada de sucesivos secuestros y brutales asesinatos firmados con mensajes amenazantes han consternado a la comunidad internacional.

Anuncios

Los principales líderes del mundo han condenado el salvajismo de los actos de estos terroristas extremos, quienes a pesar de autoproclamarse seguidores de Alá, no representan en absoluto los valores promovidos por el Islam.

El principal peligro radica en la manipulación ideológica de ISIS sobre miles de seguidores que desean unirse a ellos y combatir en la erróneamente denominada guerra santa, que esconde un fin mucho más político que espiritual, que reivindica mediante la violencia y la impiedad, una fe absolutamente contradictoria con respecto a cualquier concepto de Dios que una religión pueda practicar, puesto que matar no es justificado por ninguna doctrina religiosa.

El vídeo de la decapitación termina con el mensaje alarmante de que los extremistas conquistarán Roma, aludiendo a una desafiante y posible extensión de este #Terrorismo por toda Europa, especialmente en la ciudad que albergó uno de los imperios históricos más importantes y hoy es la sede de la iglesia católica, también centro de peregrinación para millones de cristianos de todo el mundo.