Aunque por desgracia sigue ocurriendo, los ladrones de bancos embutidos en pañuelos, medias o máscaras han pasado de moda, y no es de extrañar dado el peligro que esta actividad delictiva conlleva, no sólo para los ladrones, sino también para la población en general. Ahora, la moda son los robos a través de #Internet, ladrones de guante blanco o piratas informáticos capaces de desvalijar a cualquier banco o persona física.

Como salidos de las pantallas de los cines, donde han sido retratados con toda fidelidad, los hackers más inteligentes siguen un modus operandi al más puro estilo "Lola Flores", ¿recuerdan? Si todos los españoles me dan una peseta podré satisfacer mis compromisos con el fisco.

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Pues así actúan muchos de los piratas informáticos, sisando pequeñas (o no tan pequeñas) cantidades imperceptibles de muchas cuentas bancarias, lo que al final supone un elevado beneficio.

La última peripecia de estos hackers ha sido destapada por el noticiario The New York Times, donde en sus noticias se hace eco del robo de 300-900 millones de dólares en cientos de bancos de distintas nacionalidades (hasta en 30 países). Esta red de piratas informáticos, en apenas dos años, ha puesto en jaque a la seguridad del sistema bancario mundial y su modo de actuación se basaba en la introducción de malware o software malicioso en miles de ordenadores de estas entidades financieras. Según Chris Doggett, experto en seguridad cibernética, "se trata posiblemente del ataque más sofisticado que hemos visto hasta ahora" y hasta el Presidente Obama ha llamado a filas a varias multinacionales norteamericanas del sector informático para cerrar filas contra el terrorismo digital.

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Pero ahora, la pregunta o la preocupación está en el aire; si estos piratas informáticos son capaces de burlar los sistemas de seguridad más sofisticados del mundo ¿Qué no podrían hacer con los ordenadores de millones de usuarios de la calle? ¿Podrían estos softwares espía conocer las claves de acceso a nuestra banca personal? Pues probablemente sí, lo único que nos queda es confiar que no seamos tan importantes para captar la atención de estos piratas del siglo XXI. Sin embargo, y sin ninguna intención de hacer apología del robo o de justificar a estos delincuentes, el modus operandi de estos piratas informáticos ¿no les recuerda mucho al que tienen los propios bancos con nosotros, sus clientes? Decenas de pequeñas cuotas legales por mantenimiento de cuenta, transferencias, tarjetas, seguros, etcétera, etcétera. Ya conocen el dicho de "quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón", a ver si va a ser que en el siglo en que vivimos Robin Hood no necesita de flechas y arco, sino que se basta y se sobra con un buen ordenador.