Desde que el Dr. Tabaré Vázquez, fuera Intendente de Montevideo, prohibió fumar en las instituciones públicas, era el año 1994. En su primera legislatura como Presidente del Uruguay, consiguió que se prohibiera en todos los espacios públicos. Se promulgaron leyes muy estrictas, no solo para la población, sino también para las tabacaleras, que tuvieron que tapar el 80% del paquete de tabaco, con información e imágenes de los problemas que acarrea fumar. Uruguay está abordando los problemas de salud relacionados con el tabaquismo con mucho éxito, los fumadores han disminuido del 40% de la población adulta al 23%, y del 33% de los adolescentes ha bajado al 12%, entre los años, 2006 al 2014.

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Todo va muy bien pero no para las tabacaleras.

Phillip Morris, demandó a Uruguay en el 2010, por los nuevos requisitos de etiquetado, con una demanda de 25 millones de dólares, por el debilitamiento que le ocasiona los requisitos que Uruguay le exige. Estas demandas están basadas en lo que dice CIADI, Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas e Inversiones, que está Washington, EEUU , presidido por el presidente del Banco Mundial, y financiado con presupuestos de ése Banco. También existe el ISDS, que es un tribunal de comercio que se especializa en las controversias internacionales de los Estados.

Tenemos que entender que tanto Phillips Morris como Marlboro tienen unos ingresos superiores a todo el PIB del Uruguay. Como dijo Silvina Echarte Acevedo, asesora legal de Ministerio de Salud Pública, esto es como David y Goliat, pero vamos a luchar porque es nuestro derecho y deber como gobierno proteger la salud de nuestros ciudadanos.

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Los costos de la defensa son enormes, Uruguay está limitado, pero está recibiendo ayuda financiera y legal de Bloomber Philanthropies, y el mismo Michael Bloomber en persona, está al frente de este tema. Él es un multimillonario que está haciendo una ávida cruzada contra el tabaco.

Mientras Phillip Morris, sigue sosteniendo que la campaña antitabaco uruguaya está dañando la empresa. En el año 2011 cerró la fábrica que tenía en Uruguay, en una acción punitiva, pero el gobierno uruguayo respondió recontratando a la gran mayoría de los trabajadores que habían quedado en la calle. Los gigantes tabacaleros, están demandando también a Australia, Tailandia, Nueva Zelanda o Gran Bretaña. Pero ellos van por los países pequeños, que tienen menos medios económicos para defenderse ante los tribunales internacionales.

En este momento, estamos todos con Uruguay, su pequeño puesto tiene un modelo de gobierno emergente, transnacional y corporaciones y bancos que están haciendo que muchos gobiernos miren para allí. Una victoria en CIADI, sabiendo que se juega en territorio enemigo, para proteger la salud de su gente, a unos costos altísimos, será otro de los triunfos del pequeño país sudamericano.