En su blog “Tipos inquietantes”, que Ramón Lobo lleva en Eldiario.es, nos recuerda un caso de entre muchos millones parecidos, pero que habremos oído hablar porque es bloguero, es decir, que lo que escribe puede llegar por Internet a millones de personas en todo el planeta.

Se trata del ciudadano saudí Raif Badawi, de 30 años, creador del foro digital Arabia Red Liberal, en prisión por dar opiniones políticas en la Red, lo que el tribunal saudí dice que fueron “insultos al Islam”. Ha sido condenado a recibir mil latigazos (que serán aplicados durante 20 semanas), diez años de cárcel y multa de 225.000 euros.

Fue detenido por primera vez en 2008, siendo entonces acusado de apostasía, es decir, renegar de tu religión y hacerte de otra, algo que en Arabia Saudí está castigado con la pena de muerte si eres musulmán. Allí está prohibido ejercer el cristianismo y más aún el agnosticismo o ateísmo. Fue puesto en #Libertad al día siguiente.

Después de librarse por los pelos, al año siguiente el Gobierno saudí volvió a ir contra él y primero le congelaron su cuenta en el banco y le fue prohibido viajar al extranjero. No sólo eso, pues la propia familia de su esposa decidió solicitar el divorcio de ella de su marido, para evitar ser marcados de por vida, ya que en aquel país el honor es sagrado, y más aún el familiar.

Allá por 2012, Raif volvió a ser detenido. El delito fue que había acusado a una importante Universidad saudí de albergar a terroristas, la Imam Mohammad Ibn Saud, situada en la capital, Riad. A finales de diciembre de ese año fue acusado de haber creado una web que atacaba a figuras religiosas y ponía en peligro al país. Se le acusó de nuevo de apóstata y de haber dicho que cada persona tiene derecho a elegir su creencia religiosa, además de “haber intentado introducir en el país ideas occidentales”.

Desde entonces, ha pasado por un proceso judicial que se ha eternizado. Primero fue condenado a recibir 600 latigazos, pero recientemente se ha revisado el caso y aumenta la cifra a 1.000. Los primeros le han sido aplicados dos días después del ataque fundamentalista a Charlie Hebdo, como es costumbre, con una vara de madera muy fina, en la espalda y las piernas. Ha habido público asistente, que ha visto semejante tortura como la veía el del circo romano. Al final, todos gritaban “¡Alá es grande!”.

Lo más terrible es que la esposa de Raif, Ensaf Haidar, y sus tres hijos se fueron de Arabia Saudí hacía Quebec, donde recibieron asilo político, por lo que lo del divorcio fue una pantomima para quedar bien, y ella declaró a la televisión CNN que el Tribunal saudí llevó todo de manera sórdida para condenar bien condenado a su marido.

Y el abogado de Raif, Waleed Abulkhair, para más inri, además de no haber podido evitar la condena de su cliente, él mismo ha sido condenado por un delito de, según las autoridades saudíes, crear una organización para defender los derechos humanos, y además condenado a 15 años por un Tribunal especializado en terrorismo, que así define este tipo de casos. Incluidos lo de mujeres conduciendo, algo prohibido allí.

El blog denuncia cómo Arabia Saudí tiene un Régimen represor y financia el terrorismo fundamentalista internacional con tal de que no toquen sus propias fronteras, además de tener el 16 % del petróleo mundial, o de que su Rey Abdullah, de 90 años, es quien manda y quien decide. Por supuesto, no les ha importado enviar representantes a la gran manifestación de Paris en defensa de Charlie Hebdo.