Ayer se celebró en los Ángeles la gran ceremonia de entrega de los Globo de Oro 2015 conocida como la antesala de los Óscar.

Miles de estrellas con sus mejores galas y modelos como el vestido de Gucci color amarillo que llevaba la impresionante Naomi Watts, o como el vestido de Aterlier Versace que lucía Amy Adams, o como el brillante Calvin Klein que llevaba la impresionante Reese Witherspoon, se pasearon por la alfombra roja posando antes las cámaras, sonrientes y majestuosos.

Mas algo, una frase, letras blanca sobre un fondo negro, algo sencillo y discreto, como un emblema o un grito de libertad, coronaba las solapas de algunos actores.

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Uno de los que llevaban este "símbolo" era el actor George Clooney. ¿Qué ponía? La frase era simple, pero concisa: "Je suis Charlie".

Una vez más, como ya lo hicieran en los premios Goya de 2003, los actores españoles con el grito al unísono del No a la Guerra, las grandes estrellas del cine, han mostrado su indignación contra el atentado de París a la revista satírica Charlie Hebbo.

Clooney, cuando recibió el premio honorífico por sus logros tanto personales como profesionales, acabó su discurso con estas palabras: "Hoy ha sido un día extraordinario. Millones de personas - no solo en París sino alrededor del mundo, cristianos y judíos y musulmanes, líderes de países de todo el mundo - se han manifestado no en protesta, se han manifestado en apoyo a la idea de que no caminaremos en miedo.

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No lo haremos. Je suis Charlie".

Uno de los momentos mas emotivos de la gala fue cuando Theo Kingma, presidente de la Asociación de la Prensa Extranjera de #Hollywood, declaró: "Juntos nos opondremos unidos contra cualquiera que reprima la libertad de expresión, en cualquier sitio, de Corea del Norte a París". Todas las estrellas del Beverly Hilton se pusieron en pie aplaudiendo de forma entusiasta las palabras en las que no se olvidaba a nadie que estuviera sufriendo, ya fuera por un motivo por otro, la merma de libertades personales o de expresión.

Lo mejor de todo, es ver que en los peores momentos, de nada importan ni los idiomas, ni las distinciones religiosas, ni de sexo, ni de condición.

Ayer, no fueron el millón y medio de personas que se manifestaron de forma silenciosa por las calles de París. Ayer fueron actores y actrices que pese a estar a 9.085,00 km de distancia, en otro país, en otro continente, se sentían unidos en el dolor de todas las familias francesas y a todos los franceses que durante la última semana, habían sufrido de manera injusta, la perdida de algún ser querido en pos de la libertad de expresión.

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Los actos contra el terrorismo, no son actos contra una religión, contra una forma de vida, ni contra a una parte de personas que vivan en un país según una doctrina u otra. Los actos son contra el fanatismo, contra aquellas personas que utilizan las armas para imponer su santa voluntad.

No son formas de distanciar a las personas buenas por no pertenecer al mismo país. Es una manera contundente para decir que nadie que emplee la fuerza bruta, las armas y utilice la muerte como bandera, nos hará retroceder un paso en pos de lo correcto pero no sólo para nosotros sino para toda la humanidad.

¡Todos somos personas! Sólo que algunos olvidan su parte racional para convertirse en animales a los que sólo les guía el instinto de la sangre por la sangre, sin más ni más.