Los acontecimientos ocurridos en parís el 7 de Enero de 2015 acarician lo absurdo, incluso viéndolos desde el punto de vista más escéptico y objetivo. No podemos negar que las víctimas de la matanza hayan sido reales como en otros casos en los que si hay pruebas de ello, como en Sandy Hook. Pero en lo que si podemos hacer más reseña, es en la gran cantidad de incongruencias entre las imágenes y las declaraciones difundidas por los medios.

Los teóricos de la conspiración malgastan sus energías y nuestra credibilidad, anunciando que el coche usado por los terroristas y el capturado por la policía es diferente; por una diferencia de color en los retrovisores, que con más detalle, se ve que es producido por un reflejo del sol al ser un retrovisor cromado.

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El otro detalle del que tampoco se puede sacar nada en claro es la ausencia de sangre en el disparo al policía que todos conocemos por la televisión. Ninguno somos expertos en armamento como para demostrar científicamente que esa escena no es real sino interpretada, aunque sea verdaderamente sospechosa. Por lo tanto habrá que seguir investigando por otras vías.

Estos son los puntos clave que los medios de comunicación usan para ridiculizar la teoría de la conspiración y a sus defensores, creando en el resto de la población una sensación de confianza absoluta hacia la televisión.

Las declaraciones de los testigos, como en los casos de atentados de falsa bandera anteriores (11-S, 11-M, 7-J) también difieren de la versión oficial poniéndola en duda. No hace falta saber filología árabe para darse cuenta de que los supuestos terroristas no pronuncian las palabras Allahoe Ahkbar correctamente; si nos fijamos en los videos de los mercenarios del ISIS y todas sus derivaciones, las mismas palabras suenan muy diferentes.

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Además los testigos que vieron de cerca a los atacantes dicen que tenían los ojos claros, como Caroline Foures, miembro de la redacción Charlie Hebdo hasta 2009, quien afirma que el atacante tenía unos bonitos ojos azules.

Otra coincidencia es que el subdirector del canal IBA israelí, justamente paseaba por la escena del crimen en el lugar donde se produjeron los hechos, pudiendo ofrecer cobertura a sus compatriotas. No descartamos ni afirmamos su relación con el Mossad.

Los supuestos terroristas tendrían que haber dado su mensaje en árabe como es lógico, pero lo hacen en francés, y hablando hacia arriba, como si supieran que les están grabando. Un dato cuanto menos curioso es que para entrar en la redacción de Charlie Hebdo, fueron abiertos desde dentro, por una mujer a la que amenazaron y luego dejaron ilesa para que contase lo sucedido. Este dato no sería sospechoso de no ser por una última publicación que hacen en una red social de la revista al comenzar la reunión donde les atacan, como si eso fuese la señal de acción. #Terrorismo