El pasado martes, 27 de enero, se cumplieron 70 años de la liberación, por parte del ejército rojo (soviético), de las personas que se encontraban prisioneras en el campo de exterminio de Auschwitz, un siniestro lugar que resume todo el horror nazi: en él fueron vejados, humillados, torturados y asesinados millones de seres humanos. Se calcula, ya que la cifra no es exacta, que un millón cien mil personas murieron en este campo de exterminio.

El campo de concentración de Auschwitz se construyó por la Alemania nazi tras ser invadida y ocupada Polonia a principios de la II Guerra Mundial, en el año 1939. Se trataba de un complejo formado por varios campos de concentración y de exterminio, que empezó a edificarse en abril de 1940 con el objetivo de dar una solución final al "problema judío". No sé si los nazis verían cumplido su objetivo, pero la verdad es que aproximadamente más de un millón de personas de origen judío perdieron la vida en aquel infame lugar, después de sufrir todo tipo de torturas, vejaciones, trabajos forzosos en régimen de semiesclavitud, e incluso de servir de conejillos de india para los experimentos de esterilización sobre las mujeres judías. Un horror que no podemos ignorar ni negar.

Para que no quede olvidado entre la neblina de la memoria, un grupo de personas sobrevivientes, ayudado en su traslado por el Congreso Judío Mundial (una organización fundada en Ginebra en 1936 para actuar como brazo diplomático del pueblo judío) y la Fundación Shoah (organización sin fines de lucro creada por Steven Spielberg en 1994, para grabar y conservar testimonios del Holocausto), han visitado Auschwitz para rezar y rendir homenaje no sólo a sus familiares fallecidos, sino también a los millones de seres humanos (judíos, gitanos, homosexuales, mujeres) que fueron asesinados por los nazis en el Holocausto.

Pero estas cifras sobrecogedoras, que pueden mostrar el horror que vivieron y padecieron las personas encerradas en Auschwitz, "no son las historias a narrar", dice uno de los sobrevivientes, Marcel Tuchman, un médico de 90 años que sobrevivió no sólo al exterminio de Auschwitz sino también a otros tres campos de concentración. "Estas historias sólo las podrían relatar las víctimas. Desgraciadamente, sus voces fueron silenciadas por el gas y los crematorios, así que los sobrevivientes venimos a hablar por ellos y honrar la memoria de su sufrimiento", añade Tuchman.

Fueron muchas las personas que, por su origen judío o gitano, por su orientación sexual o por su ideología política, perdieron la vida entre los barracones y los alambres de púas de este terrorífico campo de exterminio de Auschwitz; que sería liberado por el ejército rojo (soviético) el 27 de enero de 1945 (hoy hace 70 años), libertando a más de 7500 prisioneros y prisioneras que habían dejado allí los nazis en la evacuación del campo por encontrarse enfermos y/o débiles para caminar. El resto partió con su verdugo.

Tal es el impacto que el Holocausto nazi ha provocado y provoca aún hoy en día en la Comunidad Internacional, en todos y todas nosotras, que la Asamblea General de las Naciones Unidas, mediante la Resolución 60/7, decidió en el año 2005 designar el 27 de enero como Día Internacional de Conmemoración anual en memoria de las víctimas del Holocausto, siendo uno de los objetivos de esta declaración "la prevención de cualquier acto de genocidio en el futuro"; porque tan inaceptable es negar estos hechos históricos, como es inadmisible que "se pida eliminar cualquier Estado o pueblo" (Ban Ki-Moon, Secretario General de la #ONU).