Hace 46 años que fue asesinado Martin Luther King, histórico líder de la lucha por los derechos civiles de la comunidad negra en los #Estados Unidos. El mundo hoy es muy distinto, en muchos aspectos, de como era en aquel 1968, sin embargo hay cosas que parecen no cambiar nunca y que todo sigue igual.

En Noviembre de 2008, Barack #Obama, un negro, conseguía la victoria electoral y con ello la Presidencia de los Estados Unidos, despertando una ola de ilusión y emoción nunca jamás conocida en la comunidad negra norteamericana. Parecía que el sueño de King, enunciado en su mítico discurso "I have a dream" (Tengo un sueño) de 1963 en la marcha a Washington por el trabajo y la libertad, había podido cumplirse al fin.

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Parecía que el "Yes we can" (sí se puede) con el que Obama había conseguido el triunfo sería la realización del sueño de Martin Luther King, que no era otro que una sociedad igualitaria, sin discriminaciones raciales.

Sin embargo, seis años después de la victoria de Obama, parace que poco ha cambiado desde el asesinato de King. parece que la racista realidad sociológica estadounidense resiste inmutable a las leyes y a las presidencias. Los sucesos de Ferguson de los últimos meses lo demuestran. En Agosto un policía blanco mató a un negro desarmado en Ferguson, en el sureño estado de Misuri, provocando violentas protestas de toda la comunidad afroamericana.

Ahora, un jurado compuesto por nueve blancos y tres negros ha decidido no imputar al policía blanco causante de que seis balas acabasen con la vida de un negro desarmado, un medio día de un sábado de Agosto.

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Esta decisión judicial ha vuelto a desatar la ira de la comunidad negra. Una docena de incendios, destrozos en ventanas y coches, 61 detenidos. En palabras del jefe de policía del condado de Ferguson, incidentes peores que los de la peor noche de Agosto, y los incidentes no se han limitado a la ciudad de los hechos, sino que se han extendido por todo el país.

Lo peor de todo es que estos hechos ni son la primera vez ni, seguramente, serán la última vez que se produzcan, con relativa frecuencia nos llegan noticias similares de presunta brutalidad policial, de policías blancos contra ciudadanos afroamericanos, normalmente en estados del Sur. Es una vieja y lamentable historia que la sociedad norteamericana no parece capaz de superar.

Los negros llegaron a América como esclavos, ni son los nativos indios, los auténticos norteamericanos originales, casi extinguidos por el exterminio que sufrieron durante la "conquista del Oeste" y su posterior confinamiento en reservas, ni tampoco son los blancos colonos e inmigrantes que se hicieron dueños del país.

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Los negros llegaron cazados en África y obligados a trabajar las plantaciones agrícolas del Sur.

La Guerra Civil norteamericana tuvo como pretexto, precisamente, la abolición de la esclavitud. El Norte abolicionista derrotó al Sur esclavista y los negros fueron proclamados libres. La libertad, sin embargo, no llevó aparejada ni la plena ciudadanía ni, mucho menos, la igualdad entre blancos y negros. Los blancos del derrotado Sur convirtieron la frustración por la derrota en odio racial, en desprecio hacia los negros que habían dejado de ser propiedad suya y a los que veían como causa de todos sus males.

Los logros de los activistas pro derechos civiles de los años sesenta del siglo XX fueron el momento álgido de la lucha por la igualdad de derechos entre blancos y negros, pero es evidente que no se ha conseguido aún la convivencia. #Racismo