Ayer lunes, Julian Assange recibió la visita del actor John Cusack (conocido por películas como Being John Malkovich o 2012) y de Arundahati Roy, la escritora galardonada con el Premio Booker en 1997 tras la publicación de su primera novela, El dios de las pequeñas cosas.

Además disfrutaron de la compañía de Daniel Ellsberg, el antiguo analista militar de los Estados Unidos, conocido tras la famosa filtración de lo que se conocería popularmente como "los papeles del pentágono", principales causantes de la indignación del pueblo dado el desconocimiento de lo que realmente ocurrían en Vietnam. Además, éste último declaró al concluir la reunión que tuvo lugar desde las tres del medio día a las seis de la tarde:

"Con base a cualquier estándar legal o de derechos humanos, es escandaloso que esté retenido sin cargos, las acusaciones deberían ser retiradas y este proceso suspendido"

El equipo de juristas, liderado por el exjuez español Baltasar Garzón, continúa su labor de defensa del fundador de WikiLeaks, y su principal abogada, Jennifer Robinson, defienden que debe cesar la posibilidad de extradición a Estados Unidos a la que temen, pues se especula con la posibilidad de que pudiera ser condenado a pena de muerte, según la legislación de algunos de los estados federales del país.

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Por ello, hace unos días consideraron la posibilidad de que Assange abandonara la embajada si se cumplían varias condiciones y garantías que asegurasen su seguridad e imparcialidad de los procesos judiciales por los cargos que se le imputan. Julian Assange, ha permanecido retenido desde hace cuatro años, dado que antes de refugiarse bajo asilo político en la embajada de Ecuador en Londres, permaneció bajo arresto domiciliario en el mismo país desde el 7 de diciembre de 2010, tal y como relata en su libro Cuando #Google encontró a WikiLeaks, donde también denuncia el trabajo del buscador para el gobierno de EE.UU. y su creciente poder internacional que lo llevó a compararlo con el mismísimo Dios.



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