Julian Assange, quien desde hace más de dos años continúa refugiado bajo asilo político en la embajada de Ecuador en Londres, anunció ayer a través de Kristinn Hrafnsson (periodista islandés de investigación y portavoz de la organización Wikileaks) a modo de representante, su disposición a abandonar dicha oficina de los diplomáticos del país latinoamericano.

Para cumplir con su parte, exige el cumplimiento de una serie de garantías de seguridad que defiende, son los principales motivos por los que no le ha parecido osado abandonarla desde que ingresara en la misma el 19 de junio del 2012. La orden extradición a Suecia que pesa sobre él, se debe a dos acusaciones de supuestos abusos sexuales a dos mujeres.

Anuncios
Anuncios

La principal abogada del fundador de WikiLeaks, Jennifer Robinson (miembro del equipo de juristas encabezado por el exjuez español Baltasar Garzón) ya expuso que sería imprescindible para que pusiera un pie en suelo británico, la desaparición de la posibilidad de extradición a los Estados Unidos. Assange pide además que sea modulada la escrupulosa y desproporcionada vigilancia dispuesta alrededor del edificio. Hrafnsson ha sido contundente: "Estas son las condiciones que deben cumplirse, y si se cumplen, abandonará la Embajada […] Piensa seguir luchando por sus derechos"

Recordemos que para Assange, el gobierno de Estados Unidos se debe a #Google, como Google se debe a Estados Unidos. De hecho, hace unos días, durante la presentación de su nuevo libro Cuando Google encontró a WikiLeaks, ya se mostró tajante con su polémica pero fundada denuncia de que Google es como Dios, dando a entender que posee mayor influencia a nivel internacional que la que hubiese aspirado a tener la Iglesia católica en cualquier momento histórico.

Anuncios

¿Concederá Estados Unidos la oportunidad a uno de los hombres más queridos y al mismo tiempo, mirados con recelo del mundo? En más de una ocasión, Assange ha temido que tras la extradición al país norteamericano, pueda ser condenado a pena de muerte. #Internet