A partir de las acusaciones recibidas, Greenpeace ha emitido en las últimas horas un pedido de disculpas hacia todos aquellos que se sintieron afectados por la intervención, realizada el pasado lunes en la zona donde se ubican las líneas de Nasca, en Lima (Perú). En esa oportunidad, un grupo de activistas de la ONG ingresó específicamente al lugar en el que se encuentra la megafigura del colibrí para colocar un cartel cuyo lema era “Tiempo de cambio: el futuro es renovable”.

Los propósitos. De acuerdo al comunicado hecho público por Greenpeace, las intenciones primarias se vieron opacadas por el descontento general del pueblo y del gobierno de Perú.

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El objetivo principal de este accionar había sido elevar un reclamo, un llamado de atención –tal como ha ocurrido en otras circunstancias –hacia los participantes de la Cumbre del Clima de Naciones Unidas que se desarrolla en la ciudad de Lima.

Sin embargo, para muchos el modo no fue el indicado, pues no tuvieron en cuenta que ingresaban a una zona declarada en 1994 Patrimonio Mundial, lo cual evidentemente generaría molestias. Ahora, a partir de este evento, Greenpeace está en el ojo de la tormenta y se ha acusado a los 12 activistas de realizar “daños irreparables” en el lugar, según argumenta la Fiscalía luego de proceder a la inspección. Ante esto, la conocidísima organización ambientalista se defiende aclarando, mediante una red social, que en el momento de la incursión, se cuidaron los trazos de la figura del Colibrí, colocando el mensaje lejos de ellos.

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Para dirimir la cuestión, Greenpeace ha aceptado con buen tino llevar adelante una investigación independiente acerca de lo sucedido, e indagar acerca de los verdaderos alcances del evento. Mientras esto ocurre, la Cumbre sobre el Cambio Climático está llegando a su fin en el día de mañana, con algunas preguntas flotando en el imaginario: ¿las acusaciones habrán sido un intento de apagar la protesta? Con este cambio de rumbo, ¿no se habrá conseguido más éxito mediático? Más allá de las coyunturas políticas, éticas y culturales en las que esta situación se vio inmersa, vale la pena destacar el mensaje: tiempo de cambio: el futuro es renovable.  #Ecología